ANTONIO JOSÉ FERNÁNDEZ
Cerca de 5.000 personas, según fuentes de la Policía Local de Telde, participaron a lo largo de la mañana de ayer en los actos organizados para celebrar el día de San Gregorio Taumaturgo.
El cielo encapotado no impidió que los vecinos de la localidad, al ser la jornada no laboral, acudiesen en masa al tramo peatonal de la Avenida de la Constitución y al entorno de la iglesia para participar del amplio catálogo culinario que, a falta de feria de ganado, pergeñó la Concejalía de Ferias y Festejos de la institución local.
La jarana arrancó a las diez de la mañana con la ordeñada de tres lustrosas vacas -Mariola, Maravilla y Clavellina- que llegadas desde Cruz de Jerez y La Solana dieron más de 30 litros de leche sabiamente acompañados por gofio regalado por el Molino de Fuego. Antonio Sosa y Pedro Montesdeoca se encargaron de su ordeño mientras alrededor de la escultura de El betunero se apelotonaba la gente con ganas de empezar el día "con un buen desayuno", como calificaban desde las vallas al procedimiento Ángel Cabrera y Florencio Rodríguez.
Sin que el reloj hubiese marcado aún las once, ya eran 200 los vasos que se habían distribuido con el preciado manjar entre los asistentes. Mientras, la veintena de puestos que conformaban la recova y el mercadillo comenzaban a abrir sus puertas y a despachar sin tino los productos típicos de la tierra.
Para entonces, Dolores Rosa Espino, con 71 primaveras a cuestas, seguía afanada en dejar su escudilla como un San Luis, si bien no ocultaba su pesar por la ausencia de una feria de ganado que contribuyera a darle "más importancia" a la jornada festiva.
El caldero dio para más de mil raciones y los halagos no dejaron de sucederse en un día en el que las visitas al templo, con la efigie de San Gregorio bajo el dintel, fueron numerosas.
Betancor era una de las personas más satisfechas por el transcurso de la cita. "Mientras exista recova, habrá fiesta en Telde", apuntaba tras intercambiar impresiones con la clase política.
Otra de las que se acercó por el puesto de control fue la directora de gobierno de Desarrollo Local, María Jesús Hernández, sorprendida porque no se hubiesen parado este martes las obras de semipeatonalización y ensanche de aceras del casco. "Y es que no todo van a ser malas noticias", afirmaba aliviada.
Ya por la tarde se celebró la tradicional procesión del santo, que en esta ocasión varió su recorrido para transitar por la calle Cervantes mientras era acompañado por varios cientos de personas.