M. J. MONZÓN
Un desprendimiento de piedras de enorme tamaño obligó ayer por la tarde a cerrar durante unas horas, la carretera del Hormiguero, más conocida por ser la antigua Cuesta de Silva, y que estaba sirviendo para atender a todo el tráfico del norte de Gran Canaria durante las obras de la carretera que conecta la capital con los municipios de esa comarca. El desprendimiento tuvo lugar sobre las tres de la tarde, a unos 200 metros del cruce con la autovía del Norte y a unos escasos 50 metros del caserío del barrio de El Hormiguero.
Según informaron testigos presenciales, 20 minutos antes del desprendimiento la carretera estaba atestada de vehículos que circulaban en dirección a Las Palmas de Gran Canaria. Hasta la zona se trasladaron operarios del servicio insular de Conservación de Carreteras, que se encargaron de limpiar la calzada. Mientras duraron las tareas de limpieza, la carretera estuvo cerrada al tráfico, al menos durante dos horas y media, por lo que se tuvo que reabrir a la circulación por el viaducto de Silva, para absorber el tráfico que a esa hora se dirigía a la capital grancanaria.
Según han manifestado vecinos de la zona, el desprendimiento estaba anunciado, ya que desde hace tiempo se viene denunciando la situación de peligro existente en la vía. En concreto se denuncia la localización de una serie de grandes rocas que cuelgan en la parte alta de la carretera. También se informa de que la Policía Local de Guía han elaborado distintos informes que han sido remitidos tanto al Cabildo como al Ayuntamiento sin que se hayan adoptado medidas.
Los vecinos señalan que hay un señal que prohíbe la circulación en caso de lluvia, por lo que no entienden que durante tres meses los conductores de La Aldea, Agaete, Gáldar y Guía, sean desviados por esa carretera, cuando hay un peligro constante en la misma.
La Consejería de Obras Públicas del Gobierno de Canarias ha informado de que al menos dos veces en semana durante los próximos tres meses el tráfico del Norte en dirección a Las Palmas de Gran Canaria será desviado por la vieja carretera de la Cuesta de Silva. Tras el desprendimiento de ayer, conductores de la comarca norte de Gran Canaria muestran su preocupación por tener que utilizar para sus desplazamientos una vía que no reúne todas las garantías de seguridad precisas.