ANTONIO QUINTANA
"En Canarias hay dos plagas que son letales, la Diocalandra frumentii o picudo de la palmera y el Rhynchophorus ferrugineus o picudo rojo, pero la que causa estragos es la primera". Así lo aseguró ayer el presidente de la Asociación Tajalaque, Eduardo Franquiz, en la I Conferencia Internacional de la Palmera Canaria que se celebra desde el miércoles en Vecindario con la participación de 200 personas.
Franquiz indicó que en los dos últimos años se han muerto más de 20.000 ejemplares en suelo urbano por la diocalandra, a los que hay que añadir los afectados en los palmerales naturales. "La diocalandra se detectó por primera vez en Maspalomas en el año 1998, se hizo un trabajo de investigación y se hicieron una serie de recomendaciones como la prohibición de importaciones, la desinfección de herramientas, la gestión de los residuos vegetales y la no introducción de palmeras de dudosa calidad. Pero, se hizo lo contrario", apuntó.
"Toda la zona urbana de Gran Canaria desde Mogán a Agaete, pasando por el Sureste, Telde y Las Palmas de Gran Canaria está infectada de diocalandra o picudo de las palmeras, que ha acabado ya con 20.000 de ellas", reiteró. Franquiz apuntó que a la cifra hay que añadir focos en los palmerales de Ayagaures, Fataga, San Bartolomé de Tirajana y el de Santa Brígida, y en palmerales rurales de Telde.
Por otro lado, los expertos nacionales e internacionales indicaron ayer que no habría que eliminar las palmeras afectadas por el picudo rojo, como hace la Consejería de Agricultura, ya que se puede matar la plaga sin cortar la palmera. Así lo expresaron Michel Ferry en su ponencia sobre Saneamiento de las palmeras afectadas y Asunción Gómez, en Control integrado del picudo rojo de las palmeras. Ferry dijo que existen inyecciones para luchar contra el picudo rojo. "Los ejemplares se pueden salvar con el tratamiento adecuado, que además es más económico que la eliminación", indicó el experto.