ANTONIO JOSÉ FERNÁNDEZ
La sección sexta de la Audiencia Provincial de Las Palmas ha ratificado recientemente la sentencia que un Juzgado de lo Penal de la capital dictó por un delito de daños contra Juan Reyes, hijo del concejal Guillermo Reyes (Ciuca-AFV), condenado a pagar una multa de 5.040 euros y una indemnización de 2.114 por destrozar con pintura cuatro carteles electorales de Nueva Canarias (NC) en los días previos a la celebración de los comicios locales de 2007.
La defensa de Reyes recurrió el fallo emitido por el Juzgado de lo Penal número 5 de la capital al considerar que el acusado, que tenía 22 años en el momento de los hechos, no había cometido acto vandálico alguno. Ahora, es la Audiencia Provincial la que ratifica la condena emitida hace ya dos años y medio y, eso sí, accede a reducir el importe de la indemnización que el acusado deberá pagar a Nueva Canarias, pasando de los 2.114,60 euros fijados inicialmente a los 1.375,20 establecidos de forma definitiva tras una nueva valoración efectuada por los peritos. A esta indemnización habrá que sumarle los 5.040 euros de multa con los que la sala también lo castigó, por lo que el desembolso total roza los 6.500.
Los hechos ocurrieron en la madrugada del último domingo de abril de 2007 cuando, tras una llamada que alertaba de que dos jóvenes estaban tirando pintura a cuatro carteles de NC situados junto a la circunvalación a Telde, dos agentes de la Policía Local lograron identificar la matrícula de un utilitario modelo Smart y se personaron en el domicilio de Guillermo Reyes. Allí se encontraba el vehículo, propiedad de su hermano Carmelo, con el motor aún caliente y restos de pintura en el capó.
Los policías declararon en 2007 a la jueza que Guillermo Reyes les había asegurado que todo "se debía a una gamberrada" de su hijo y que luego el edil intentó convencerles para que no dieran parte de lo sucedido y todo quedase en un asunto de régimen interno.
Esta versión fue negada por el munícipe y la representación letrada de su vástago. Los tres coincidían en que se había orquestado una artimaña para involucrarlo en algo en lo que no tomó parte. La Justicia no lo ha visto así.