ANTONIO JOSÉ FERNÁNDEZ
Tras tres largas semanas de trasiego, Jinámar echó el telón a sus fiestas con dos eventos que lograron concitar la atención de varios cientos de personas. De un lado, el solar en el que tradicionalmente se viene celebrando la feria de ganado acogió una exposición de perros que, aunque concluyó con una hora de antelación sobre lo previsto, mostró un elevado nivel entre los participantes. Del otro, en las inmediaciones de la plaza del pueblo se produjo, al filo de las dos de la tarde, el reparto de un multitudinario sancocho que va camino de convertirse en toda una cita emblemática dentro del amplio programa de actos que cada año pergeña el Patronato de Fiestas de la sabrosa caña dulce.
Carmelo Hernández, presidente del colectivo, era una de las personas más contentas que ayer podía uno encontrarse por el barrio. Coincidía el broche a los fastos con el popular mercadillo dominical, y eso contribuyó sin duda a aportar más visitantes al envite. "Llevamos ya por lo menos 18 ó 19 años preparando el sancocho", decía, "y con los cinco calderos que hoy tenemos al fuego esta va a dar para 400 ó 500 raciones". Al conduto le ponían la consistencia necesaria 100 kilos de berrugates -un pescado salado parecido al cherne, pero más barato- 50 kilos de batata, 125 de papas, 20 de gofio llegados del Molino de Fuego, 15 de cebolla roja, 25 manojos de rábanos y 20 litros de mojo.
Todo un convite de dimensiones elefantiásicas del que tenía buena parte de culpa Luis Socorro, "que es un compañero de la parranda Estrella del Amanecer, en Escaleritas, y que lleva 5 ó 6 años donando las papas y las batatas", apuntaba desde el borde de los fogones Hernández. "¿Y el pescado y el gofio? ¿También se lo dan?" "No mi niño, eso lo paga el Patronato, que la crisis no permite tanta solidaridad. Los berrugates nos han salido por 700 euros y el mojo lo prepararon ayer cuatro 'cocineras' que son vecinas del barrio y tienen una mano que ni te cuento". En cuanto a la exposición de perros, por allí se vieron dogos, dálmatas, caniches y al menos media docena más de razas. Hubo premios para tres machos y tres hembras. Y el 'gordo' se lo llevó un carlino, que se fue con su saco de pienso y un diploma.