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LA PROVINCIA/DLP
La nueva borrasca que afecta desde ayer a la provincia de Las Palmas se dejó notar de forma discreta en Gran Canaria, con precipitaciones que no causaron daños de relieve y que salpicaron la práctica totalidad de la orografía isleña.
El Sur, al margen de la intensa niebla detectada en los municipios de medianías a media tarde, fue la zona en la que más se dejaron notar las nubes. El agua no causó destrozos ni produjo incidentes de gravedad y, en la zona turística de San Bartolomé de Tirajana y Mogán, mientras los extranjeros se refugiaban en tiendas y restaurantes, las playas permanecían desocupadas. El dispositivo de emergencias desplegado por la alerta amarilla decretada ante el temporal de lluvias y vientos fuertes prácticamente ni actuó.
Lo más significativo fue que, al mediodía, las aguas canalizadas bajaron con cierta intensidad ladera abajo hasta la arena de Playa del Inglés.
La desembocadura de la canalización, junto a las escaleras de acceso a la costa, a la altura de la plaza central del centro comercial Anexo II, formó un pequeño cauce que durante un par de horas dividió el frente de arena de la playa. Los efectos colaterales fueron, de un lado, la pérdida de arena y, del otro, el mal olor del agua al contacto con los residuos del alcantarillado, que afectó a los pocos turistas que se acercaron a la playa.
Los barrancos de la vertiente sur volvieron a correr, con unas precipitaciones que por momentos cayeron de forma intensa y dejaron una imagen de postal que agradó a los habitantes y visitantes de los pagos rurales. Según informaron Protección Civil, Bomberos y la Policía Local, la lluvia fue suave.
En el Sureste, el aspecto más reseñable era el dato que aportaban desde la Policía Local de Santa Lucía de Tirajana a las 19.30 horas: "Aquí apenas ha llovido", decía un agente.
En la comarca norte, la alerta de ayer pasó de largo. En la mayoría de los municipios de la cornisa septentrional se vivió una jornada tranquila, con cielos nublados, temperaturas algo más bajas y lluvia en forma de chispeteo pertinaz, sobre todo en horas de la tarde. Esta vez -y al contrario de lo acaecido el pasado fin de semana- la presencia del agua fue testimonial. En Valleseco, por poner un ejemplo, no dejó de llover entre las 15 y las 18 horas, pero era una precipitación "serena y constante", según describía el alcalde de la localidad, Dámaso Arencibia, quien vaticinaba "un buen año de papas" si la meteorología sigue como está ahora, alternándose el sol con los nubarrones.
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