ANTONIO JOSÉ FERNÁNDEZ
La última borrasca que ha descargado estos días sobre Gran Canaria se tomó ayer tarde un ligero respiro y permitió a los vecinos de la zona sur y suroccidental de la isla afrontar con un poco más de tranquilidad las labores de arreglo de las carreteras e infraestructuras dañadas por el temporal mientras el agua fluía de forma copiosa por los barrancos de Mogán, Arguineguín, Veneguera y Maspalomas, por sólo citar algunos.
El jefe de Predicción de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), Jesús Agüera, explicaba anoche que el frente que por la mañana dejó hasta más de 100 litros en la zona cumbrera se había "desplazado pocas horas después con las nubes más cargadas hacia el norte". Con todo, eso no ha sido óbice para que la Agencia optase por mantener en principio hasta el mediodía de hoy el nivel de alerta naranja para Gran Canaria y el amarillo para Lanzarote y Fuerteventura ante las potentes rachas de viento y un hipotético regreso de fuerte precipitaciones.
El otro fenómeno meteorológico llamativo fue el notorio aumento de las temperaturas, llegándose a registrar, temperaturas próximas a los 30 grados centígrados en Las Palmas de Gran Canaria. Según Agüera, este bochorno tiene su origen "en la masa de aire cálido que está llegando desde la zona ecuatorial y que provocará una tendencia al alza en las temperaturas, esperándose máximas de hasta 26 grados". El meteorólogo advierte de que este viento "sigue soplando fuerte en zonas altas" y que "es probable que este bochorno se prolongue hasta el fin de semana".
En lo que concierne a las lluvias comprendidas entre el martes y ayer, fue un municipio de las medianías, el de Valsequillo, el que encabezó el ranking con los 49 litros de Cuevas Blancas. En el Sur se detectaron registros ligeramente inferiores.
La previsión meteorológica en para hoy indica que en Gran Canaria el cielo estará muy nuboso o cubierto con chubascos moderados a fuertes, ocasionalmente muy fuertes y acompañados de tormenta.