M. P. PÉREZ
El propio párroco de Agüimes, Francisco González, momentos antes de que comenzara la procesión, apuntaba que el día de San Sebastián "es una fiesta entre fiestas" porque tiene lugar cuando acaba la Navidad y poco ante de empezar el Carnaval. La mañana festiva comenzaba en la villa con la tradicional feria de ganado en el paseo de la Viñuela. Ganaderos de distintos municipios de Gran Canaria mostraban a los vecinos sus reses en espera de obtener un premio. Pedro Alemán, de 87 años y natural de Firgas, presumía de tener catorce vacas y todas con galardones. Precisamente ayer una de sus reses se llevó el primer premio de cabezas de la tierra. También ilusionado se mostraba Vicente Arencibia, de Valleseco, cuyo animal se hizo con el segundo premio de vacas de la tierra. En la modalidad de ejemplares extranjeros, el primer premio se lo llevó la res de Francisco Ramírez, vecino de Vargas, que cuenta con más de doscientas cabezas de ganado entre vacas, cabras, ovejas, burros y caballos.
Mientras el ganado mantenía en la plaza de Nuestra Señora del Rosario a muchos vecinos, incluido al equipo de gobierno municipal, en diversas tertulias, en la iglesia se celebraba la eucaristía. La misa la presidió el diocesano Manuel Ramírez, natural de Ingenio, junto a otros once sacerdotes. El misionero, que acaba de llegar de Mozambique, donde lleva dos años y medio, centró la homilía en destacar el valor de aquellos que entregan la vida a los demás y pidió a los fieles que no vivan apoltronados y que luchen contra la pobreza y todas las situaciones que deshumanizan al ser humano. También tuvo palabras para la tragedia de Haití.
Eulogio Melián Hernández y Domingo Suárez Vega, pese a no ser profesionales de la cocina, elaboraron dos exquisitas paellas que hicieron que algunos hasta repitieran. Tal es así, que Sebastiana Melián, ama de casa, señalaba que el año pasado pudo repetir. Además, destacaba que San Sebastián es una "fiesta bonita porque une al pueblo".
Eulogio y Domingo, mecánico y tornero, respectivamente, llevan quince años haciéndose cargo de las paellas. Ayer echaban de menos a uno de los pinches, Manolo Santana, al que esta vez razones de salud le impedían estar en el fogón. Hasta 32 kilos de arroz, bastantes calamares, pollo, carne de cerdo, gambas y mejillones dieron para mucho. También, a cada uno de los comensales se le entregaba un panecillo. Ya en la noche se celebró el baile de taifas con la música de las parrandas.