M. J. MONZÓN
El alegre repique de las campanas de la ermita de San Sebastián levantó temprano a los vecinos del entrañable barrio de Agaete para festejar ayer a su Santo Patrón. A media mañana, la plaza de San Sebastián se llenó de feligreses para asistir a la solemne eucaristía, oficiada por el cura párroco, Jorge Martín de la Coba.
Posteriormente, la procesión de la imagen de San Sebastián, provocó la emoción de muchos vecinos, como Obdulia Diepa, que este año le pedía al santo salud para sus padres, ya que no se encuentran muy bien.
Sara Díaz, vecina del barrio, recordaba la niñez pasada a los pies del patrón, colaborando en los preparativos de las fiestas, ya que asegura que esta cita lo es todo para los vecinos.
Desde Las Palmas de Gran Canaria, como cada año, se trasladó Sindo Alemán, ya que el regreso a casa por San Sebastián es una cita obligada.
Por su parte, Mari Carmen Alemán pagó una promesa cargando a hombros el trono de San Sebastián por las calles del pueblo. Alemán llegó del hospital con la buena noticia de que su hijo se encontraba bien y como agradecimiento se prestó a ser una de las mujeres que llevaran a San Sebastián en su recorrido anual por el barrio. Por la tarde, los niños protagonizaron la fiesta, con los tradicionales juegos.