DELIA JIMÉNEZ
Los padres de la pequeña Jimena, Rita Ojeda y Gustavo Ojeda, están destrozados por la reciente muerte de su hija de apenas dos meses de vida. Dicen que no quieren protagonismo, pero tampoco desean que quede en el anonimato "la entrega, profesionalidad y humanidad" demostradas por el personal del Materno Infantil y por el equipo médico que se trasladó expresamente desde Milán, en Italia, para tratar de salvar contra reloj a la pequeña, que necesitaba una intervención quirúrgica de alto grado de complejidad.
Jimena no pudo sobrevivir, pero ahora sus padres colaboran económicamente con la ONG Asociación Canaria Tricontinental de Cardiopatías Congénitas, integrada por médicos canarios e italianos, donando el dinero que familiares y amigos se hubieran gastado en flores y coronas para la niña.
Durante sesenta días todos los profesionales sanitarios lucharon unidos con el único propósito de que el diminuto corazón de Jimena, que nació con una rara cardiopatía congénita, no dejara de latir. La máxima gratitud de Rita y su esposo Gustavo está dirigida a la Unidad de Cardiología del hospital Materno Infantil, en especial para el coordinador de cirugía cardíaca, el doctor Gabriele Illacona, para la Unidad Médica Intensiva y para la Unidad de Cuidados Intensivos de Neonatología. También tienen palabras de gratitud para el doctor José Manuel López, la doctora Lally Santana y para el doctor Raúl Abellas, que periódicamente se traslada desde Milán para practicar cirugías cardíacas a niños de Europa y África.