A. J. F. / TELDE
Los vecinos de La Paz se declaran "hartos de tener que convivir con quien no sabe convivir". Varias madres y esposas de los detenidos avanzaron ayer su firme propósito de comenzar una campaña de recogida de firmas o encabezar una manifestación "para conseguir que se lleven de una vez este centro de menores inmigrantes". "Yo no soy racista, pero no estoy dispuesta a dejar que los de aquí siempre paguen los platos rotos", relataba ayer Tina Méndez mientras esperaba a que su hijo Eduardo, "que no hizo nada y se lo llevaron esposado del trabajo", saliera del juzgado.
"No dejan de robar. Hasta se llevan las ropas de las chicas de las liñas y salen de madrugada del centro, campando a sus anchas, a pesar de que no deberían. El otro día le dieron un tirón a una señora en la parada de la guagua y le fracturaron dos dedos", apostillaba Paqui Francés. Otra joven reconoció sentirse "con miedo" cada vez que debe salir de casa "porque tenemos niños y esa gente es muy agresiva. Tal es así que cuando compartían el centro con los subsaharianos les pegaban para quitarles el dinero que recibían como paga", agregó.