ANTONIO QUINTANA
El Instituto de Educación Secundaria Carrizal, los vecinos del antiguo campo de fútbol de Carrizal, vecinos de la zona y el Ayuntamiento de Ingenio se han puesto a trabajar para buscar alternativas de arreglos de los muros y áticos destrozados a causa de los fuertes vientos del pasado fin de semana. Los técnicos de la Dirección General de Infraestructuras de la Consejería de Educación y del Ayuntamiento de Ingenio han considerado que no sólo han de reconstruir los 60 metros de muro que los vientos han derribado del IES Carrizal, sino que deben tumbar otros cien metros ya que no están en condiciones.
El subdirector, y el jefe de Estudios del IES Carrizal, Juan López, y José Luis Palomo, respectivamente, manifestaron que es necesario reconstruir los muros cuanto antes "para evitar fugas o que entre al centro quien quiera". El centro cuenta con unos 800 alumnos y unos 70 profesores. También la casa del conserje sufrió daños. Agustín Henríquez y su esposa Benedicta Gil se asustaron porque al caer el muro junto a su casa "se produjo un terrible ruido y se movió la cama".
Por su parte, Sebastián Viera Carrizal y su esposa Olga Falcón apenas durmieron el sábado, porque el fuerte viento levantó el techo de un cuarto trastero de la azotea. "Salvamos la ropa, pero el cuarto pileta saltó por los aires. Nos preocupó que la plancha hiriera a alguien al caer en la calle, pero no sucedió nada", dijo Sebastián. Este vecino descarta reconstruir su cuarto de pileta tras los destrozos.
También los vecinos del antiguo campo de fútbol de Carrizal, Francisco Vega, José Santana, Irene Negrín, Antonio Martín y Ramón García lamentaron el derribo del muro y plantean que no sólo sus responsables o el Ayuntamiento han de limpiar los escombros cuanto antes, sino que deben derribar el muro que queda, porque una nueva oleada de viento puede causar daños a las personas y a los vehículos que estacionan en la calle.
También el fuerte viento levantó una decena de planchas con sus hierros y lo empujó hacia la azotea de una casa de tres pisos de la calle Ayacata de Casa Pastores. José Andrés Castro, un vecino de Santa Lucía indicó que a las siete de la mañana su casa sufrió un fuerte temblor. "Nos dio escalofríos ver caer planchas y vigas en la azotea y temor a que hiriera a alguien". Su vecina Elisa Santana dijo que su "casa sufrió un golpe bastante fuerte como si fuera una bomba".