JESÚS MONTESDEOCA
La transformación de la playa de Maspalomas por los últimos temporales ha obligado al Ayuntamiento de San Bartolomé a prohibir totalmente el baño en la zona de La Punta. El viento y el fuerte oleaje han creado una lengua de arena de más de 400 metros que se introduce en el mar, muy atractiva para los bañistas pero con corrientes marinas "altamente peligrosas", explicó ayer la alcaldesa María del Pino Torres, que visitó el litoral sureño junto al concejal de Playas, Jerónimo Guedes, y técnicos de Medio Ambiente del Cabildo de Gran Canaria y del propio Ayuntamiento.
Las sucesivas borrascas sobre Maspalomas han cambiado radicalmente la imagen de la playa y ayer seguían trabajando los tractores para proteger con grandes piedras el centro comercial Oasis y los tres chiringuitos que quedan en pie.
La alcaldesa señaló que la arena volverá de forma natural a su sitio en dos o tres meses, pero calculó que el complejo turístico de Maspalomas tardará un mínimo de cinco años en volver a la situación que había a principios de este año. Lo que hay ahora es un pedregal, turistas disputándose el poco espacio de arena, hamacas apiladas y chiringuitos cerrados.
Los cambios en las mareas no dejan de dar sorpresas. En la tarde del miércoles reapareció en la orilla de la playa un antiguo pozo de cemento, de más de dos metros de profundidad, construido hace cuarenta años para acceder a las llaves de paso de unas tuberías que conectaban la Charca con el mar. El pozo estaba enterrado en la arena a más de dos metros de profundidad y "ya nadie se acordaba de que existía", señaló el concejal Guedes. Ante el peligro de que algún bañista cayera dentro, ayer se aprovechó la marea baja para rellenarlo con piedras y hoy se empezarán a derribar los muros de cemento que han quedado al descubierto.