M. PINO PÉREZ
Los trabajadores de Incapol se quedarán sin empleo hasta que los propietarios de la fábrica se hagan cargo de la reconstrucción de las tres naves de Cruz de la Gallina, que quedaron completamente calcinadas el pasado sábado. Iván Castro, hijo del propietario de la empresa, comunicó ayer a los cerca de treinta empleados que debido a los daños que causó el incendio no podrán reanudar el proceso de fabricación de colchones y somieres. A primera hora les había asegurado que se iba a intentar mantener la empresa abierta.
La noticia cayó como un jarro de agua fría a los trabajadores, sobre todo tras los primeros mensajes alentadores del hijo del propietario, Antonio Castro. El jefe de producción, Juan Fernando Martínez, se encargó también de garantizar a los medios de comunicación que se interesaban por el futuro de la fábrica, que la idea del empresario era seguir produciendo colchones en la parte que no fue pasto de las llamas. En este sentido, explicó que el incendio afectó al almacén y a la zona de corte y elaboración de la goma espuma, pero tanto las oficinas como las instalaciones donde se tapizan los colchones no resultaron afectadas por el fuego, y por ello, iban a disponer de ese espacio para seguir con la fabricación. Es más, el jefe de producción destacó que la empresa pretendía volver a suministrar mercancía a los clientes en un plazo de unos ocho días.
Pese a todo, la jornada laboral en Incapol transcurrió mano sobre mano y el personal no pudo hacer otra cosa que estar apostado a las puertas de la fábrica. Ahora, según apuntaron, se asesorarán en UGT antes de firmar algún papel.