M. PINO PÉREZ
En unos cinco o siete años la finca de Lomo Caballo, con una extensión de 180.000 metros cuadrados, dejará su yermo aspecto y nadie recordará que allí antes se vertía la basura de Agüimes y de una parte de Ingenio. Restos de poda y tierra vegetal han cubierto cualquier muestra de desechos. Pero, serán los olivos y las viñas las que cambien la fisonomía de esta dehesa en cultivos, sobre todo cuando den sus primeros frutos. Luis Sánchez, ingeniero técnico agrícola, explicó ayer que los olivos empiezan a producir en un plazo de cinco o siete años, mientras que las viñas en cinco. El reto del Ayuntamiento de Agüimes es plantar en un año 2.000 olivos y la fecha de inicio es diciembre. Estos cultivos ahora germinan en viveros y después llenarán unos 50.00 metros cuadrados. Este proceso se repetirá cada año. En el caso de las viñas, aún no se ha fijado la cantidad como consecuencia de varias razones.
Primero hay que contar con el visto bueno de la Consejería de Agricultura, y segundo, que aún no se ha definido el sistema de plantación por el viento que azota la zona, si bien lo más probable es que se opte por el de espaldera. En cualquier caso, la repoblación agrícola de Lomo Caballo contribuirá a elevar la producción de aceite y vino de la villa, que en los últimos años ha ganado en distinción bajo la marca 'Señorío de Agüimes'.
En Agüimes hay plantados unos 5.000 olivos de la variedad canaria (verdial de huévar), y con la primera repoblación del antiguo vertedero serán unos 7.000 olivos. La producción actual de aceitunas se sitúa en 40.000 kilos, que permiten elaborar unos 6.000 litros de aceite. En el caso de las uvas la producción llega a los 5.000 kilos.
Pero, además de árboles en este espacio el Ayuntamiento, que dirige Antonio Morales, pretende construir un albergue, una zona de acampada donde toda la población y en especial, los escolares, podrán disfrutar de la naturaleza. La extensa finca, propiedad del Cabildo ha sido cedida 20 años al municipio.