ANTONIO JOSÉ FERNÁNDEZ
Kilos y kilos; toneladas de pintura. Los vecinos de la playa de Ojos de Garza han vuelto dar con una posible alternativa a la intención de la Demarcación de Costas en Canarias de tirar las casas que ocupan suelo de dominio público marítimo-terrestre.
En el caserío se han puesto ya manos a la obra para acicalar las fachadas de las 144 casas que conforman el poblado. Un profundo lavado de cara con el que se podría conseguir, de manos del Gobierno de Canarias, la declaración de núcleo pintoresco y, con ello, una vía que les libre de forma definitiva de esa espada de Damocles que suponen las órdenes de demolición ya dictadas desde Madrid, paralizadas de momento porque la pugna ha llegado a los juzgados.
Una disposición transitoria de la Ley de Costas de 1988 deja abierta la puerta para el perdón de las construcciones ilegales cuando éstas son declaradas de interés general. Y una forma para conseguir esta nominación es que el poblado en cuestión tenga valor etnográfico, arquitectónico o pintoresco.
En la playa de Ojos de Garza se han apuntado a lo último. "En una asamblea acordamos apostar por ello porque no sabemos cómo van a acabar los 21 contenciosos-administrativos que tenemos en los tribunales", apostillaba ayer Juan Pedro Pérez Medina, presidente de la asociación vecinal Playgarza. "Concretamos unas pautas para dejar todas las casas de color blanco, con los zócalos en gris y las puertas de madera de color verde o marrón. Calculamos un gasto de 46.000 euros. Y en eso estamos, ejecutando estos trabajos de ornato e higiene que también incluyen la plantación de casuarinas en una de las márgenes de la carretera y adecentando el cauce final del barranco".