Una quincena de padres con hijos que estudian en el Instituto de Enseñanza Secundaria (IES) José Arencibia Gil de San Juan sitúan en las tres antenas de telefonía móvil que hay en el barrio el origen de los problemas físicos que desde hace varios meses arrastran sus hijos.

Cefaleas, pérdidas de concentración y reticencias a la hora de acudir a clase son los principales síntomas que los adolescentes, que cursan ESO y Bachiller en el inmueble, presentan. Los padres se reunieron ayer en el salón de actos del IES con Manuel Rodríguez, de la Plataforma por la Seguridad de las Redes de Telefonía Móvil, quien les aportó datos que, según él, "demuestran sin lugar a dudas que este tipo de artefactos provoca enfermedades como el cáncer".

Isabel Gómez, una de las madres que ayer acudió a la cita, afirmó que su hijo Roberto viene arrastrando estas dolencias desde hace tiempo. "Llega con muchos dolores a casa y no quiere volver. Estoy convencida de que esto se debe a las antenas, pues ya padecí problemas de crisis de ansiedad con mi hija hace cinco años y sé que las ondas electromagnéticas disminuyen la defensa del cuerpo", vino a declarar.

Lucas Cáceres, que vive en el edificio donde se sitúa la antena más cercana, asiente ante sus palabras y asegura que hace ya un año que puso una denuncia en los juzgados "para que la quiten".

Rodríguez, por su parte, señaló que en Telde hay un total de 62 antenas de telefonía móvil contabilizadas "y más de 160 expedientes abiertos por infracciones". La plataforma de la que forma parte lleva años luchando para conseguir que se reduzcan tanto el número de artilugios como la potencia que emiten. "Hay que cumplir las ordenanzas y hasta el Parlamento Europeo lo recomienda", sostiene.