M. J. MONZÓN
La ciudad de Gáldar celebró ayer la festividad de San Cristóbal con la tradicional bendición de vehículos a las puertas del templo parroquial.
Desde primeras horas de la tarde, más de 200 vehículos fueron tomando su sitio en las calles aledañas a la iglesia, para luego desfilar por el frontis e ir recibiendo la bendición de manos del párroco, Agustín Monroy.
Para los galdenses se trata de un acto entrañable, ya que son muchos los que confían en la bendición del santo patrón de los conductores. Así, aseguran que no hay nada más fiable que recibir el agua bendita en su festividad para evitar accidentes en la carretera. Por este motivo, los veteranos repiten cada año y los conductores noveles se inician cada 27 de julio, sumándose así a la tradición.