JUANJO JIMÉNEZ
A las doce y cuarto del mediodía de ayer se retiraba la última de las decenas de cubas de hormigón autocompactable que han estado inyectando material a la gigantesca plataforma del segundo puente de Silva, la obra emblemática del futuro desdoblamiento de la carretera del Norte y gemelo del construido hace tres décadas.
Se completaba así por el mismo centro del viaducto, los 430 metros lineales que salvan el cauce del barranco de Moya a una altura máxima de 105 metros. Paralelamente, en el puente que se encuentra en el Albercón de la Virgen, también quedaban instaladas las dos últimas vigas que permitirán el tránsito de un punto a otro de ese viaducto.
El trabajo ahora es de amueblamiento, de colocar los perfiles exteriores y el equipamiento necesario para entrar en funcionamiento algo que no ocurrirá, según los plazos previstos por la consejería de Obras Públicas del Gobierno de Canaria, hasta octubre de 2011, para dar cobertura a los 60.000 vehículos de tránsito diario a través de un total de 13 puentes, entre los antiguos y los nuevos, y varios túneles.
En el puente de Silva han participado unos 200 trabajadores de media de las empresas OHL, Félix Santiago y Hermanos Tito y el conjunto de la obra tiene un presupuesto de más de seis millones de euros, lo que hace de este proyecto uno de los más caros jamás construidos en España para poco más de seis kilómetros de recorrido.