El empresario Tom Smulders reconoció ayer que durante el pasado fin de semana hubo mayor presencia de la Policía Nacional y también de agentes locales para controlar los botellones, así como impedir que los coches mal aparcados bloquearan los accesos a los hoteles. "La Policía Local puso vallas en toda la zona céntrica de Playa del Inglés y al final tuvo que amarrarlas a las farolas porque la gente las quitaba para poner sus coches", señaló Smulders para ilustrar lo que, a su juicio, "es un caos total".
Por su parte, Bjorn Christ dijo que la mayor presencia policial no impidió los ruidos hasta altas horas de la madrugada, porque quien tiene las competencias sobre los horarios es el Ayuntamiento y no tiene agentes suficientes. En su opinión, "el problema sólo se resolverá cuando se cierren los locales que no cumplen las normas". i J. M. N.