P. HERNÁNDEZ
El cuarto día de huelga de hambre de los 11 trabajadores de limpieza viaria de Clusa, empresa concesionaria del servicio en el Sureste, se saldó ayer con el ingreso de una mujer de 33 años en el Hospital Insular para realizarle pruebas médicas tras sufrir una deshidratación ante las puertas de las oficinas municipales de Vecindario. El resto de sus 10 compañeros fueron atendidos por miembros de Cruz Roja, que les tomaron la tensión mientras estaban sentados en el suelo o en sacos de dormir.
Silverio Matos, alcalde de Santa Lucía y presidente de turno de la Mancomunidad del Sureste, institución que contrata a Clusa, mostró ayer su preocupación por el cariz que ha tomado el conflicto laboral. Señaló, además, que le consta que Clusa ha pagado los sueldos, pero le exige que mantenga limpias las calles del municipio porque se le paga puntualmente. Matos ciñó el problema al ámbito entre la empresa y la plantilla y no a un asunto institucional.