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Tejeda arropa al pirómano en su primer día de libertad

Los vecinos aplauden la salida de Salto del Negro del guardia forestal acusado de calcinar el 12,3% de Gran Canaria

 
Tejeda arropa al pirómano en su primer día de libertad
Tejeda arropa al pirómano en su primer día de libertad  

A. F.
"Al dejarlo en la calle se ha hecho justicia por fin", "Es un chico noble que no tiene culpa", o "Los políticos y los bomberos son los únicos responsables de lo sucedido hace tres años". En el pueblo de Tejeda y en sus lomos aledaños todo el mundo cerraba filas a media mañana de ayer en torno a la figura de Juan Antonio Navarro, el guardia forestal de 41 años acusado de provocar en 2007 el mayor incendio forestal que ha sufrido en su historia reciente Gran Canaria, con 19.291 hectáreas calcinadas y 4.550 personas evacuadas tras una titánica batalla contra el fuego que se dirimió durante varias jornadas en plena cumbre de la isla.

Muchos de los vecinos consultados por este diario conocieron este sábado la puesta en libertad de este antiguo empleado de la empresa Gesplan tras ver la foto de su salida de Salto del Negro en la portada de LA PROVINCIA. "Ya era hora", confesaba Graciliano Suárez, un agricultor de 49 años tras apuntar directamente con el dedo, desde la gasolinera del casco, a los profesionales de los servicios de extinción y a las autoridades públicas como "los que causaron esa tragedia. Si nos hubiesen hecho caso a los del pueblo, esas llamas se hubiesen apagado en media hora", sentenció.

Opinión similar compartía José Medina, que a sus 75 años se daba un garbeo por la calle Doctor Domingo Hernández sorteando coches mal estacionados, una excursión de moteros y un puñado de turistas. "Me parece una injusticia de las grandes que lo hayan tenido preso hasta ahora. Su familia, su madre y su hermana, son bellísimas personas y tienen el cariño del pueblo, al igual que él".

En una de las viviendas de La Palmita, el diseminado de seis casas donde se encuentra el último domicilio conocido de Juan Antonio Navarro, los comentarios eran similares. Hay quien reconoce que el guarda cometió una "locura" al prender fuego al monte con una caja de cerillas que calcinó el 12,3% de la superficie de Gran Canaria, pero también creen, caso de Luz Marina Calderín, que a quienes hay que hacer verdaderamente responsables de lo ocurrido "es a las instituciones. Él me da pena porque lo que hizo se le fue de las manos".


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