BORJA VALCARCE
El juicio con jurado popular en el que se acusa al ciudadano polaco Kamil Mariusz, de matar en una pelea a un compañero indigente de nacionalidad alemana, Markus Wöbse, en 2009, continuó ayer con el testimonio de los testigos y de los dos médicos forenses que realizaron la autopsia y que restaron credibilidad a la línea mantenida por la defensa de que fue un amigo polaco del acusado, Mariusz Sierchki, quien, además de propinarle patadas y puñetazos, atacó con una piedra al fallecido.
Ambos peritos aseguraron que era "prácticamente improbable" que la víctima recibiera una pedrada en la cabeza porque, este ataque, produciría una fractura en el cráneo que "no" hallaron en sus exámenes.
Asimismo, ninguno de los agentes que se acercaron a investigar en el lugar de los hechos encontraron ninguna piedra ensangrentada pese a buscarla durante buena parte de aquella fatídica tarde.
Sin embargo, dos agentes de la Policía Nacional, cuyo testimonio fue requerido por la defensa el primer día del juicio y que se acercaron al lugar del crimen dos horas más tarde, aseguraron que encontraron a Sierchki, con restos de sangre, y que éste, "visiblemente ebrio", les dijo que él había "tirado una piedra". Los agentes procedieron a detenerlo junto a Miguel Mena, otro vagabundo también ensangrentado presente en la escena.
Declaración holandesa
Las personas que avisaron a los miembros de la Policía Local fueron una pareja de holandeses, de vacaciones en la isla, a los que se les practicó una prueba testifical previa al prever su incomparecencia por residir en Holanda.
En la grabación que pudo ver el jurado, los esposos Sylvia Maljers y Richard Albertus de Melker, señalaron al acusado como la "única persona" que atacó a la víctima y que ellos llegaron cuando ésta ya se encontraba "tumbada en el suelo recibiendo los golpes". Asimismo, y coincidiendo con la declaración de uno de los agentes locales, "la pelea cesó cuando apareció la policía", afirmó Sylvia, "momento en que el agresor empezó a decir algo así como 'mi amigo, mi amigo".
Los indigentes presentes en la pelea de sus dos compañeros, pasaban las noches en las antiguas oficinas de Viajes Insular, hoy valladas tras las quejas de los vecinos por insalubridad, venta de drogas, peleas y otra clase de delitos.