M.PINO PÉREZ
El declive del histórico hotel Folías, el primero que abre en 1965 en el sur de Gran Canaria y que justo ayer vio salir a su último cliente, comenzó en 2004 tras el último cambio de propietarios. Así, este hotel de San Agustín que había sido un negocio rentable durante 40 años empieza a dejar de tener beneficios poco después de que el empresario catalán Sebastián Funtané comprara el establecimiento al grupo escandinavo Nordotel y asumiera la gestión tras vender a pequeños inversores cerca de 50 de las 79 habitaciones. Hasta entonces este bastión del turismo de Gran Canaria había vivido momentos de esplendor al compás del bum que despertaba el negocio hotelero, que ha ido cambiando la fisonomía del árido paisaje de San Bartolomé de Tirajana, y en especial la economía de la Isla.
"El hotel iba bien hasta 2003" remarcaba ayer uno de los trabajadores, que temeroso por su futuro laboral prefiere quedar en el anonimato. Insiste este empleado en que desde 1989 a 2003 el establecimiento turístico tuvo un cien por cien de ocupación, puesto que en la temporada de invierno se llenaba con los turistas escandinavos, y de mayo a octubre con los ingleses. Advierte este trabajador que además, que los nuevos administradores Folías Field SL y los propietarios del medio centenar de habitaciones deciden afrontar una inversión para renovar las instalaciones que lejos de servir para mejorar la rentabilidad ha dejado a la empresa en manos de la concursal. Al parecer, según explicó ayer uno de los propietarios, que adquirió por 84.000 euros una habitación, y también pidió discreción, el administrador Funtané aprovechó el momento y no sólo renovó sino que amplió de 79 a 107 el número de habitaciones al disponer de varios locales, para lo que hipotecó toda la propiedad de las zonas comunes y es esa deuda bancaria suscrita en 2005 la que no se ha afrontado y ha provocado que el juzgado de lo mercantil haya obligado a la sociedad a cesar su actividad. Será la junta de acreedores la que decida si el hotel podrá continuar ofertando sus camas turísticas o cierra de forma definitiva. Con todo, en el Patronato de Turismo hasta ayer la sociedad Folías Field no había causado baja en la actividad turística, y al mismo tiempo, desde la patronal turística su presidente, Fernando Fraile, confiaba en que todo se resuelva y el hotel vuelva a abrir.
Atrás queda la decidida apuesta de Arístides Jaén, Francisco Díaz Casanova y Perico Hernández por levantar el primer hotel de San Agustín. El edificio, obra del arquitecto Manuel de la Peña, fue todo un emblema del despunte del Sur, pues abre justo al año de que Alejandro del Castillo, el conde de la Vega Grande, comenzara a llevar a cabo Maspalomas Costa Canaria y que empieza en San Agustín. Desde su apertura el Folías ha sido gestionado por diversas cadenas. Primero Horesa, después llegó Altas Resort, más tarde Saga Atlas, después Mundi Control luego Nordotel y finalmente el empresario catalán.