JUANJO JIMÉNEZ
VALLESECO
La Laguna de Valleseco acogió ayer el IV encuentro de equinoterapia, juegos y deportes autóctonos que organizan la asociación Compsi y el Ayuntamiento con la participación de 400 personas entre técnicos y usuarios de 17 centros de toda la isla y que convirtieron el lugar a los pocos minutos de comenzar la jornada en un parque temático en toda regla.
Uno de los principales platos de este menú de actividades se centraba en la equinoterapia, o el cómo convertir un caballo, yegua o pollino en un bálsamo para las personas con discapacidad y en herramienta para facilitar la motricidad de los pacientes.
Así, y con tan solo ver de lejos a las bestias, Suso Costa Hernández, del centro de atención de Teror, se puso en la fila con los suyos para un trote en tierra batida. A Suso le vino a tocar en suertes a Rufina una burra de envergadura propiedad de Norberto Pérez. Como quiera que a Rufina un chiquillo le levantó los bezos ya con Suso montado, y que el animal para colmo vino a nacer un día de San Fermín, la pollina arrancó con el modo launch control desactivado y Suso se embaló a bordo, para pánico de la asistencia. Pero el que creyó que Costa Hernández iba a desistir se equivocó. Auxiliado por cuatro subalternos el hombre se soldó con las manos a la montura y brincó, reculó y quebró regalando al personal un rodeo, al estilo compadre, pero rodeo en definitiva que saldó con su aplauso incluido.
Y además le sentó de maravilla, porque una vez desalojado del 'misil Rufina', lejos de amilanarse Suso se lanzó de nuevo a repetir. Al igual que Eligia María, cuyo caballo favorito era Bimbo, "que tiene nombre de bocata".
Inmaculada Medina, del centro hípico El Rodeo, en Arucas, explicaba algunos secretos de la terapia. La temperatura de los caballos, venía a resumir Medina, se refleja en las piernas y caderas del paciente y el paso del animal, de casi idéntica cadencia que el humano, ayudan a la motricidad de los pacientes. Además, en casos como el autismo favorece la concentración y la autoconfianza.
Por si fuera poco los propios caballos enfilan la personalidad del que tienen por montura y cambian "absolutamente su comportamiento ante los niños o personas con discapacidad".
A no ser que antes, como en el caso de Suso, venga alguien a tirarle de las bembas.
A todo esto, y mientras Inmaculada razonaba los fundamentos de la terapéutica, La Laguna ya estaba a pleno rendimiento gracias a una logística casi militar. El lugar quedó dividido en dos circuitos. Uno de deportes, que a su vez quedaba segmentado en diez estaciones, y otro de equinoterapia y juegos, de tal forma que el personal saltaba de montarse en una trilla de arrastre a la popa de dos bueyes, a pegarse un salto del pastor unos minutos más tarde, con una facilidad pasmosa. Y no valían complejos, porque incluso algunos que permanecían en sillas de ruedas conseguían levantar a pulso un arado o acertar con la bola canaria.
Pedro Rodríguez además de alcalde de Guía es presidente de Compsi. Acompañado con los también alcaldes de Valleseco, Dámaso Arencibia, y Poli Suárez, de Moya, Rodríguez ponía en valor el encuentro, como los que se realizan en Mogán y Gáldar, el primero con actividades acuáticas y el segundo con una gran gala, y subraya el enorme esfuerzo que están requiriendo en los últimos años por la falta de ayudas, esto para un colectivo "que requiere haya crisis o no de nuestra máxima atención".
La misma atención que se dispensaba delante de Rodríguez a la carrera de cucharas, la tangana, el tira soga, o la gallinita ciega con los que se formaba una parranda en las estaciones 1, 2, y 3, que venían a quedar a unas decenas de metros de donde la equinoterapia, sin duda, y a la vista del rebotallo, el foco de atracción estrella.
Allí está Suso de nuevo. En la cola otra vez.
-¿Qué, Suso, te gustó el rodeo?
- "Un poco de susto, pero me lo pasé bienísimo", que es el resumen de la tónica de la jornada.