MARCOS ÁLVAREZ MORICE
Un vecino de Playa del Inglés, de 75 años, propietario de un supermercado, dos locales y varios apartamentos en un complejo residencial, fue detenido a primera hora de ayer por la Guardia Civil y por la Policía Judicial por cometer presuntos delitos fiscales. Asimismo, fue arrestado un trabajador de unos 40 años.
Numerosos vecinos y empleados quedaron sorprendidos al ver sobre las 08.00 horas de ayer a una veintena de guardias civiles y policías judiciales entrar en el complejo de apartamentos Hábitat, sito en la avenida Tirajana de Playa del Inglés. Todos los efectivos estuvieron unas cuatro horas en el lugar, aunque la Guardia Civil no cerró la investigación. Los agentes entraron primero, en el supermercado, donde procedieron a detener al propietario, Salvador, conocido como Salva, y a José, el empleado.
Poco después, los agentes fueron con el detenido a dos locales que tiene en el edificio, que utiliza como almacenes, así como a dos apartamentos de su propiedad, que están también en el mismo inmueble.
El propietario contaba presuntamente con numerosos productos que no había declarado a Hacienda, así como supuestos impagos, entre ellos a la comunidad de propietarios del complejo de apartamentos.
Los policías se llevaron numerosa documentación y facturas del local. Asimismo las grúas se llevaron dos turismos que "no son de lujo, para nada, corrientitos", comentó un trabajador de uno de los locales del complejo residencial.
Precinto
De la misma manera, los agentes precintaron después el supermercado y los locales que son propiedad del arrestado, después de que cerraran las puertas las dos hijas de la pareja sentimental de Salvador.
Un empleado de otro establecimiento de Hábitat manifestó: "Son buena gente. Salva es una persona tranquila, nada ostentosa, que viste de forma normal. Eso sí, que tiene muchas propiedades. No sé qué habrá hecho. Si ha hecho algún fraude al Fisco, que lo pague".
Investigación
Otro trabajador, que también prefiere conservar el anonimato como el anterior, habló en un tono más crítico: "No creo que él sea trigo limpio. Ahí están los investigadores para que lo descubran. Creo que llevaban tiempo detrás de él. El otro, el joven, necesitaba un trabajo e igual firmó algún título o documento que le ha perjudicado".
Una vecina de la zona manifestó: "Me da pena. También es verdad que era hora para que se hubiera dedicado a disfrutar de la vida y a descansar y a no seguir con los negocios".