ANTONIO JOSÉ FERNÁNDEZ
La demolición de la antigua terminal y la vieja torre de control del Aeropuerto generó ayer un sentimiento general de rechazo por parte de varios de los historiadores y cronistas de la isla que mayor tipo de relación guardan con el inmueble inaugurado en 1946 bajo el dictamen de los planos del arquitecto Miguel Martín Fernández de la Torre y que ahora cae para permitir la ampliación de la zona de estacionamiento de aviones.
El cronista oficial de Telde, Antonio María González Padrón, fue uno de los que lamentó de manera más enérgica la actuación de AENA. "Quitándole los añadidos posteriores, entiendo que es un inmueble que podría haber sido rehabilitado y conservado para otros usos", reseñó el también director de la Casa Museo León y Castillo, quien sugirió "acondicionar el cuerpo principal del edificio como sala VIP y un museo de arte canario contemporáneo". González condenó que "para algunas casas particulares se aplique un grado alto de protección y para casos como este no se haga nada" tras glosar la figura de Fernández de la Torre como "uno de los grandes arquitectos españoles del siglo XX". En todo caso, el cronista abogó por que al menos se conserven "sus puertas neocanarias hechas en tea, su piso de mármol o su cantería".
Otra voz autorizada que se mostró disconforme fue Juan Sebastián López, cronista de Gáldar y subdirector de la Escuela Universitaria de Arquitectura. "Es un edificio interesante que creo que se podía haber mantenido porque el espacio que ocupa es mínimo", alegó.
Pedro Almeida, catedrático de Historia del Arte y biógrafo del arquitecto, patentizó su escepticismo con el anuncio de AENA de que se conservarán varios elementos de interés y aseguró que "hay un interés especial en la isla por acabar con la obra de Miguel y su hermano Néstor".
El cronista de la capital, Juan José Laforet, y el de Guía también se mostraron apesadumbrados por la demolición. "A mí me dijeron hace dos años en AENA que respetarían el cuerpo principal del bloque", desveló el segundo. El primero, por su parte, no vio descabellada una hipotética reconstrucción del conjunto en otro espacio "porque es símbolo del progreso isleño".