AMPARO RODRÍGUEZ
SANTA BRÍGIDA
Arrear y parar a raya, galope corto, de trabajo y largo, cambios de pie, pasos atrás con salida al paso, pasos de costado en ambos sentidos, pasos en círculos a ambas manos y todo ello con mucha elegancia. Estos son tan solo algunos de los movimientos que los protagonistas del día en Pino Santo, los caballos, realizaron siguiendo las directrices de sus jinetes, para deleite de los allí presentes.
Se esperaba calor y hacía calor. Curiosos, aficionados y participantes van llegando, ataviados los primeros con la ropa más veraniega, con botas camperas, traje y sombrero los otros. Poco a poco las gradas del campo de arena se van llenando de familias y mujeres vestidas de flamenca, que a golpe de abanico lograban seguir al detalle el desfile hípico, antes de que diese comienzo la exhibición ecuestre y doma vaquera territorial del barrio satauteño. Toca coger sitio y a poder ser al lado de alguien que ya hubiese desplegado su sombrilla para protegerse del sol.
"Este año hay menos gente y yo creo que es por la alerta de calor, porque otros años aquí no se cabía", comenta Pilar Retuerta, sevillana residente en la Isla y miembro del Coro de la Real Hermandad del Rocío de Las Palmas de Gran Canaria, que después de cantarle a la Virgen de la Salud pondrá el broche final al acto equino. La policía coincide también con la sevillana, y confirma que otros años a la misma hora había mucho más tráfico de personas y animales. Sin embargo, Antonio González, presidente de la Asociación de Vecinos de Pino Santo, no pierde la sonrisa al afirmar con rotundidad que "la gente llega a lo largo de toda la mañana. Esto siempre tiene éxito".
Aridane Alonso, de tan solo 22 años, ha sido uno de los encargados de organizar la exhibición de estas fiestas, además de participar en las actividades del fin de semana. "He venido exclusivamente a las fiestas de Pino Santo, mi pueblo, ya que me estoy preparando en la Península para el campeonato nacional de Lepe, en Huelva". Lleva 14 años consecutivos participando en este evento, del que asegura que "hay una representación de todas las disciplinas, intentando que los participantes sean los mejores exponentes de los caballos y jinetes de la Isla".
Una exhibición no puntuable en la que los asistentes pueden disfrutar de lo que conlleva cada una de las disciplinas de alta escuela, doma clásica, jinete pie en tierra, pruebas de enganche en coche de caballos, doma vaquera y doma Western. Precisamente, esta última es en la que se está iniciando con su yegua Arabia Francisco Matos, quien acude desde el inicio de la ya consolidada tradición ecuestre en este pequeño barrio de Santa Brígida. "Vengo porque me gusta mucho la calidad de las exhibiciones y el ambiente que se respira rodeado de caballos y de música".
Y es que no faltan en el campo de arena el son de los palillos ni el movimiento de abanicos del cuerpo de baile al compás de sevillanas. Todo un clásico, que al igual que las rondallas canarias y las rancheras de Toni logran que luzca un espectáculo en el que los verdaderos protagonistas son, sobre todo, caballos y jinetes, cuyo duro trabajo queda reflejado en la arena.