Riu Oasis asegura que si paralizan su demolición sólo durará doce años más
La cadena hotelera advierte que el hotel tiene "serios problemas" en su cimentación
02.02.2013 | 22:03efe La cadena balear Riu advirtió este sábado que la paralización de la demolición del Grand Palace Oasis Maspalomas ocasionará la pérdida de categoría y clientela y, sobre todo, que sólo mantendría el hotel en funcionamiento doce años más ante los "serios problemas" que presenta su cimentación.
Así lo aseguró en rueda de prensa el arquitecto del nuevo hotel, Francisco Hernanz, quien ha encabezado un recorrido con los periodistas por las vetustas instalaciones para aclarar que Riu no oculta nada y que, hasta ahora, "se han publicado informaciones falsas sobre su proyecto".
Lo decisivo en esta decisión es la estructura, porque, en su opinión, todo lo demás tiene arreglo. El actual hotel tiene los techos demasiado bajos, las habitaciones pequeñas, una distribución general poco funcional y, sobre todo, presenta problemas importantes de cimientos.
Además, la instalación sufre importantes filtraciones de la red de aguas fecales que, en algunos momentos, como en las épocas de lluvia, llegan incluso a inundar los bajos del hotel, "lo que ha incrementado el deterioro de la cimentación".
El arquitecto, quien estuvo acompañado por la abogada de la cadena balear en Canarias, Agueda Borges, junto a otros directivos en las islas, señaló que desde el inicio de la polémica demolición, Riu consideró que no era conveniente formar parte del debate.
Hernanz ha defendido que primero se debe mostrar el proyecto a su socio TUI, porque es "accionista y copropietario" del hotel, y a la sociedad canaria a través de sus instituciones públicas.
Asimismo, explicó que desde 1961 los cambios en la zona justifica la nueva orientación de la entrada principal del hotel y sus accesos hacia El Faro de Maspalomas.
"El mito del palmeral natural, preexistente, antiquísimo, violado y repartido entre los hoteleros, no se sostiene", argumentó el arquitecto con fotos aéreas históricas, que demuestran su creación hace 50 años para el hotel, principalmente con palmeras datileras y "washingtonias" traídas de la península, y otras canarias, de barrancos cercanos.
"Esto no quita que el palmeral sea hoy una maravilla, que es lo mejor que tiene el hotel actual, y seguirá siendo lo mejor del futuro hotel", y que RIU sea la primera interesada en preservarlo así.
El edificio actual da la espalda al palmeral, sus habitaciones miran al mar, a la plaza de la entrada o unas a las otras, y sus zonas comunes miran todas hacia el atrio central.
Por eso, ha añadido, que el proyecto adopta un esquema lineal de manera que las zonas comunes tengan amplios ventanales a ambos lados, mucho más altos, con amplias vistas al palmeral y los jardines y aprovechando al máximo la iluminación natural.
El nuevo hotel dispondrá de 172 plazas de aparcamientos frente a las 20 actuales, las plantas de habitaciones buscan las mejores vistas posibles con vistas al mar o al palmeral, mientras que para las suites se han reservado las más excepcionales.
Sobre el aumento del volumen construido, la altura y el número de habitaciones, Riu no se ha beneficiado de ninguna concesión extraordinaria a éste respecto, ya que se ha aplicado "el mismo rasero que a todo el mundo, el Plan Genral de Ordenación Urbana de 1996 y los decretos de estándares turísticos", ha subrayado.
El revestimiento del nuevo hotel se mantendrá de piedra volcánica, que ayuda a integrarlo en el palmeral y, también, aprovechará la madera que muchos mencionan, si bien ésta no pertenece al diseño original, ha precisado Hernanz.
Las obras culturales que se encuentran en el establecimiento, entre ellas algunas del autor Pepe Dámaso, serán donadas al Cabildo de Gran Canaria.
El hotel de cinco estrellas, que tiene una ocupación media del 70 por ciento, fue construido en 1965, dispone de 332 habitaciones y ocupa una superficie construida de 23.230 metros cuadrados en cinco plantas.
El nuevo establecimiento, ampliará la superficie construida a 33.640 metros cuadrados y mantendrá el mismo número de plantas, aunque elevará la altura de 20,10 a 23,30 metros.
Asimismo, incrementará de 332 a 450 las habitaciones (la normativa permite hasta 459), la superficie media será de 42 metros cuadrados y el tamaño mínimo pasará de 21 a 28 metros cuadrados, a tenor de los estándares turísticos actuales
A pesar de la ampliación, se desconoce aún si la plantilla de trabajadores se mantendrá en el mismo número o aumentará, un tema que aún no ha estudiado la cadena.
La inversión del proyecto está cifrada en 52 millones de euros, de los que seis serán para la adquisición de equipamiento, con un plazo de ejecución de 18 meses.
La ejecución está pendiente de que el Cabildo de Gran Canaria se pronuncie sobre la declaración de "Bien de Interés Cultural" solicitada por el Grupo Lopesan, competencia en el sector.

