Arucas

Un desahucio a fuego lento

El ganadero Antonio Pérez pierde sus propiedades "por un error del Gobierno de Canarias" - Sus reses fueron sacrificadas tras ser diagnosticadas por una tuberculosis inexistente

11.02.2014 | 02:10
El ganadero aruquense Antonio Pérez Medina. | juan carlos castro
El ganadero aruquense Antonio Pérez Medina. | juan carlos castro

La particular historia del ganadero Antonio Pérez Medina entra en un nuevo capítulo en los próximos días si el Gobierno de Canarias no lo remedia, con el anuncio de una segunda huelga de hambre tras más de una década de agonía tras ser declarado en su granja un falso brote de tuberculosis. Brote que se demostró falso cuando tras la autopsia de los animales en el Matadero Insular los declaraban aptos para el consumo. Durante diez años ha recibido promesas para enmendar el error y salvar los restos de un patrimonio que, hace unos días, Hacienda le comunicó que ha cambiado de titularidad.

El ganadero aruquense Antonio Pérez Medina emprenderá en el plazo de una semana su segunda huelga de hambre, en protesta por la pérdida de su vivienda y explotación por lo que considera "un error del Gobierno de Canarias", tras declarar una falsa epidemia de tuberculosis en su granja.


Los hechos ocurrieron en el año 2004, cuando una inspección de la Consejería de Agricultura y Ganadería concluyó que una de sus reses tenía la citada enfermedad, pero que tras su sacrificio en el Matadero Insular resultó que era apta para consumo.


Tras aquella inspección, y como es preceptivo, continuaron las visitas. Ahora las reses eran "dudosas", para luego volver a ser aptas tras los análisis posteriores al sacrificio en el Matadero, y como tales fueron saliendo de Arucas una a una hasta que se quedó sin la quincena de animales, única fuente de ingresos para pagar la hipoteca de las instalaciones y la vivienda.


Unas instalaciones que están ubicadas en La Palmita, y que desde finales del siglo pasado había ido acrecentando y poniendo al día para cumplir con las especificaciones sanitarias de la Unión Europea y preparadas también para elaborar queso, de los que Antonio Pérez aún guarda y muestra las etiquetas de aquella empresa fallida.


Con esa idea se atrevió a formalizar una empresa y aumentar su inversión, constituyendo en 2000 una sociedad a nombre de su mujer que fue declarada por el propio Gobierno de Canarias como 'explotación prioritaria' dado que la unidad familiar, que s e completa con dos hijas en aquél momento menores de edad, dependía económicamente de ese proyecto.


Ahí comenzó la pesadilla que dura 14 años. Para aprobar la comercialización de aquellos quesos comenzaron las sugerencias, como la adquisición de una máquina para pasteurizar la leche. Pero aún así "tardó más de un año la tramitación del registro sanitario, en el que no nos daban información durante ese periodo de los resultados, tanto del queso en Sanidad como de la leche".


"Nos estuvieron mortificando y mortificando durante 13 meses, a pesar de que tenía unos grandes almacenes de la capital que había probado el producto y se había comprometido a comprarlo".


Pero con las inspecciones sanitarias y la tuberculosis que nunca fue, "resulta que ya no podía vender sus productos lácteos ni tampoco comprar vacas, mientras las que iban quedando tan solo se les permitía terminar en el matadero, hasta que por último incluso me botaron hasta los únicos 22 quesos que me quedaban".


Antonio Pérez Medina inicia una peregrinación sin fin por las administraciones, bancos y abogados bajo la premisa de aquél "error", como lo califica el aruquense, le ha llevado a la "ruina total", una bancarrota que iba creciendo a ritmo de unas obligaciones financieras inasumibles.


En 2006 logra un primer acuerdo con el titular de Ganadería de la época, Pedro Rodríguez Zaragoza, "para reponerme 20 novillas", que nunca llegaron.


Y con el cambio de Gobierno logra que el 25 de marzo del año 2008 la nueva consejera de Agricultura y Ganadería del Gobierno de Canarias, Pilar Merino, visite sus instalaciones. Tras ese encuentro la dirección general de Ganadería le comunicó la voluntad del Ayuntamiento de Arucas de encauzar una solución que, el propio consistorio denegó por falta de competencias y responsabilidad en ese proceso.


Ante esa respuesta el 29 de mayo de ese mismo año se encadena ante la sede de Presidencia del Gobierno Autónomo en Las Palmas de Gran Canaria.


Pero no es hasta el 21 de enero d e 2010 cuando logra otra reunión entre la representante de la consejería y sus servicios jurídicos. Ese año mantiene otros dos encuentros más, en los que llega a involucrarse el Cabildo de Gran Canaria y los representantes de los dos bancos acreedores. La deuda ya se había colocado por encima de los 200.000 euros, de los poco más de 95.000 euros iniciales.


En esa situación el Gobierno canario propone traspasar la ganadería a nombre de una de sus hijas, con la idea de recurrir a las subvenciones de la Unión Europea, ya que mantiene líneas preferentes para los jóvenes ganaderos, lo que sumado a unas ayudas del Ejecutivo canario le permitirían hacerse con medio centenar de cabezas de ganado. Pero tampoco resultó: para adquirir 50 tenía que pagar la mitad. Otros treinta y pico mil euros. Así fue como inició el 18 de agosto de 2011 una huelga de hambre que se prolongó durante 17 días, también frente a Presidencia. Recibió el apoyo de movimientos como el 15-M y Stop Desahucios, frenando así la expulsión de su casa y tierras que se iba a ejecutar el 2 de ese mes de septiembre.


Agotado y cansado


Y más encuentros, negociaciones a tres bandas, administración, bancos y el propio Antonio, la última el 4 de julio de 2012, en la que se permite poner 15 cabras, pagar un alquiler por el uso de sus propiedades y un trabajo para una de sus dos hijas, que han tenido que abandonar los estudios para ayudar a sus padres.


Hasta que la semana pasada llegó la semana la guinda del kafkiano pastel, que es cuando recibe una notificación de Hacienda en la se le informa que ha perdido la titularidad de casa, tierras y corral. Todo. En el plazo de "una semana", iniciará otra huelga de hambre, "hasta sus últimas consecuencias, porque si me sacan de mi explotación lo tendrán que hacer con los pies por delante, como ya se lo he comunicado a mi familia", asegura el ganadero.


Pérez se confiesa "agotado y cansado", y que ahora ya solo lucha por defender "a mis hijas y a mi mujer", tras vivir "un auténtico calvario".


Y pide "perdón si en algo me he equivocado", pero también exige a las administraciones que le repongan un patrimonio perdido por unas decisiones "que se han demostrado totalmente erróneas, como así me lo han admitido los propios responsables políticos". En este plazo de siete días espera "una llamada pendiente del Gobierno de Canarias".

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