EFE / COPIAPÓ
Los familiares de los 33 mineros atrapados en el norte de Chile aguardan con expectación la primera videoconferencia que realizaran hoy en tiempo real desde que quedaron encerrados en la mina el pasado 5 de agosto.
Serán alrededor de 66 minutos de felicidad, unos dos minutos por familia, gracias al sistema de fibra óptica que los equipos de rescate han instalado para comunicarse con los mineros, a 700 metros de profundidad.
La primera comunicación directa que mantuvieron los obreros y sus familias se redujo a una conversación telefónica de poco más de treinta segundos, por lo que el contacto visual genera mucha alegría en el campamento "Esperanza".
Repleto hasta la bandera, el autobús "Esperanza" traslada a diario entre Copiapó y la mina San José a familiares de los 33 mineros atrapados en el norte de Chile, que se mezclan con algunos periodistas y voluntarios que colaboran en el rescate.
Al volante del "Esperanza", bautizado por los allegados de los mineros con el mismo nombre que el campamento que se levanta a los pies de la mina, se encuentra Francisco Cortés, sorprendido ante las decenas de pasajeros que abordan el autobús.
"Nunca había viajado con tanta gente. Como hoy es sábado, los familiares aumentaron y debí conducir con mucho cuidado. Es una zona llena de curvas, subidas y bajadas y la vida de esta gente recae en mí", dice Francisco a Efe.
La gran mayoría son parientes de los 33 mineros atrapados desde el pasado 5 de agosto, que tras el hallazgo con vida de los obreros decidieron organizar turnos de guardia en la mina y regresar por las noches a Copiapó.