GREGORIO CABRERA
La desesperación se empieza a traducir en números exactos. Quizás sea cierto que las cifras son frías, pero no lo son las dramáticas historias que se esconden detrás de cada una de ellas, de la primera a la última. Los que han empezado a perderlo todo, hasta la esperanza, se han convertido en Lanzarote en una avalancha de angustia que ha inundado al Ayuntamiento. Un total de 4.189 personas han pasado entre el 1 de enero y el 28 de abril de este año por las dependencias de Asuntos Sociales del Ayuntamiento de Arrecife para solicitar ayudas básicas.
La concejala del área, Emilia Perdomo, explicó ayer que el perfil más abundante entre los demandantes es el de parejas entre los treinta y cuarenta años, con hijos pequeños y que han perdido su empleo. En algunos casos incluso han dejado de cobrar el paro o subsisten con subsidios sociales. Aquellos que tienen hipotecas o viven de alquiler corren el riesgo de perder su techo, si es que no lo han perdido ya. En algunos bancos, los empleados llaman "llaveros" a las personas que acuden a la sucursal con el tintineo de las llaves en su mano, dispuestos a entregarlas por no poder afrontar la cuota mensual.
Esta situación ha provocado que el PIL, que gobierna en Arrecife junto al PSOE, haya dado por inútiles las medidas propuestas hasta ahora por la consejería de Bienestar Social, que encabeza la lanzaroteña Inés Rojas. El primer teniente de alcalde, el insularista Ubaldo Becerra, califica de inútil para este nuevo perfil de personas en apuros por la crisis el proyecto del Ejecutivo regional de construir un albergue de bajo umbral. "No es al indigente o al alcohólico al que nos tenemos que dedicar". Argumentó también que no pasarían menos de dos años antes de que este centro pudiera ser abierto, demasiado tarde, dijo, para las familias a las que la recesión económica está arrojando al pozo. Aseguró que su tesis es compartida por el alcalde, Enrique Pérez Parrilla, del PSOE.
La propuesta del PIL consiste en destinar los 200.000 euros previstos para el citado albergue a la compra y distribución de alimentos, a establecer una red de comedores sociales y a dar ayudar para el alquiler de bajo coste. Perdomo aseguró que no existe ningún estudio que justifique la construcción del albergue de bajo umbral y recordó que estos sitios no son apropiados para familias, pues, entre otros aspectos, no se sirven comidas.
Mientras trata de alcanzar un acuerdo con el Gobierno canario, el Ayuntamiento de Arrecife ha decidido comenzar a cerrar a partir de la próxima semana acuerdos con bares, cafeterías y restaurantes de la Isla para que las personas que así lo aconsejen los informes puedan ir a comer de manera gratuita con bonos que pagará el Consistorio.