Caminaba varios kilómetros al día, apoyado sobre un bastón y pegado a su transistor. Tuvo una vida solitaria. Algunos le llamaban el "abuelito". Dicen que era un señor recto, que huía de mendicar. Todos le aconsejaban que no viviera en aquel túnel. "Es peligroso, Victoriano..." Él no hacía caso.