GREGORIO CABRERA
El presidente del Gobierno de Canarias, Paulino Rivero, reclamó ayer a la Dirección General de Costas que no actúe con "arbitrariedad" y que tenga "tacto" en el proceso para derribar edificaciones que invaden el espacio público marítimo-terrestre. Según la valoración del líder el ejecutivo regional, la administración central debería distinguir entre los núcleos tradicionales y con un valor etnográfico claro y los "adefesios", sobre los que aseguró que nadie discute su desaparición. En el caso de Lanzarote, los nuevos deslindes han dejado en el aire el futuro de espacios como El Golfo (Yaiza) o Tenésara (Tinajo).
Por otro lado, Rivero, que ayer mantuvo en Arrecife un encuentro con miembros de la Confederación de Empresarios de Lanzarote, anunció que la próxima semana se publicará el concurso para la redacción del proyecto del nuevo puerto de Playa Blanca (Yaiza), que tendrá un coste de entre treinta y cuarenta millones de euros, según las estimaciones previas. Además, recordó que las intervenciones de mejora en los muelle de Caleta de Sebo (La Graciosa) y Órzola (Haría) estarán finalizadas a lo largo del verano.
Por otro lado, Rivero anunció que en las próximas semanas se sacará, de manera conjunta, el concurso de redacción del proyecto y construcción de la quinta planta desaladora de Lanzarote, que tendrá un presupuesto de nueve millones de euros incluidos dentro del convenio hidráulico entre Canarias y el Gobierno central. Recordó que el ejecutivo está pendiente de un acuerdo entre las instituciones locales para mejorar las carreteras entre Yaiza y Arrecife por un lado y Guatiza y Órzola por el otro.