D. R. - ARRECIFE
El que fuera alcalde de Teguise, parlamentario regional, senador y presidente del Cabildo de Lanzarote, Dimas Martín, jamás ha dejado de ejercer su poder absoluto en las distintas administraciones en las que ha gobernado durante más de 20 años. Un control férreo que ha llevado a cabo a pesar de sus condenas judiciales y diversos ingresos en prisión.
En la isalde Lanzarote todo el mundo tiene claro que es necesario el beneplácito de Dimas Martín para lograr un contrato de obras o servicios en aquellas instituciones públicas que estén controladas por el PIL, el partido que fundó a su imagen y semejanza, junto al que fuera alcalde de la localidad de Yaiza, Honorio García Bravo.
Su entrada en la política ya adelantaba que su carrera no iba a ser precisamente un ejemplo a seguir. En 1983, Dimas Martín se hacía con la Alcaldía de Teguise gracias al voto de un tránsfuga socialista. Iniciaba así su ascenso meteórico en la vida política insular y regional.
Su currículum de condenas y líos con la justicia se remonta a mediados de 1970 cuando fue el promotor de una urbanización turísticas en Los Cocoteros (Guatiza) en la que construyó algo más de 100 apartamentos y llegó a vender más de 300. Aunque un juez ordenó su ingreso de forma provisional en la cárcel por este asunto ante el temor a una fuga, lo cierto es que la denuncia desapareció literalmente de los tribunales. Eso sí, los denunciantes fueron cobrando a lo largo de los años, aunque nadie se atreve a decir de dónde salía ese dinero.
Pero no sería hasta octubre de 1998 cuando volviera a entrar en prisión por un delito de desobediencia a la autoridad por el llamado caso del bañadero de Guatiza. También fue condenado antes por recibir dinero a cambio de permitir una obra menor siendo alcalde. Luego volvió a visitar la prisión para cumplir una condena de tres años -salió antes con un indulto- por la compra de un voto a un concejal del PP en el Ayuntamiento de Arrecife. Ahora cumple condena por malversación de fondos públicos en el Complejo de Teguise.