A. F.
La situación del sector vitivinícola en Lanzarote es "muy complicada". Así la definió ayer el presidente del Consejo Regulador de la Denominación de Origen del Vino en la Isla, Ignacio Valdera, quien explicó que si no se retira al menos una tercera parte (cerca de un millón de litros de difícil comercialización) de los tres millones de litros de caldos almacenados en las bodegas de producciones de la campaña del pasado verano y años anteriores, los bodegueros no tendrán capacidad para acoger la uva de la próxima vendimia.
Se espera una cosecha de 3,5 millones de kilos, casi el doble de la obtenida el verano anterior (1.889.942), de los que más de un millón son considerados excedentes. La propuesta que plantea el Consejo al Cabildo es la de poner en marcha "un plan renove" para que esa institución retire vino viejo a cambio de que las bodegas puedan acoger la superproducción que se empezará a recolectar entre finales de julio y principios de agosto. El dinero obtenido del Cabildo por la venta de ese producto, "será entregado a los agricultores", dijo Valdera. Entre las salidas que el presidente del Consejo ve a lo que adquiriría la corporación insular estarían "la destrucción del stock en mal estado o la exportación del bueno para su transformación".
A esa situación hay que sumar las dificultades que tienen las industrias bodegueras para ampliar sus instalaciones, por las limitaciones del actual planeamiento derivado del hecho de que algunas de ellas están en zonas naturales protegidas. "Estamos atados porque no se nos permite desarrollarnos", aseveró Ignacio Valdera.
Añadió que "los problemas se han agravado porque no se han puesto soluciones desde hace una década". Además, la venta de botellas, por los efectos de la crisis, ha caído de forma importante. Sólo en mayo, las contraetiquetas entregadas por el Consejo disminuyeron un 40% en relación al mismo mes de 2008.