GREGORIO CABRERA
El volcán económico se ha apagado. Durante los últimos quince años, Lanzarote lideró prácticamente todos los indicadores de crecimiento en Canarias y, en algunos casos, en España, un ritmo de galope al que se sumaría Fuerteventura. Pero el descenso está siendo tan acentuado como lo fue la subida, pues así lo reflejan los principales termómetros. Las razones se podrían buscar en la crisis desatada el pasado año. Lo cierto es que el frenazo ha sido espectacular.
El turismo, la principal industria de Lanzarote, arrastra unas cifras preocupantes. La llegada de turistas extranjeros se ha reducido alrededor de un 16 por ciento en los cinco primeros meses del año. A partir de ahí, todo se desarrolla como una hilera de fichas de dominó cayendo una detrás de otra. En los centros turísticos, una vía fundamental de ingresos para el Cabildo de Lanzarote, se han vendido menos entradas. Y también en torno a un dieciséis por ciento menos.
La entrada de mercancías por el puerto de Arrecife, gran plataforma de entrada de lo que se consume en Lanzarote, también se ha resentido fuertemente. Baste decir que el número de toneladas desembarcadas es un tercio menor en lo que va de año en relación a 2008. Buena parte de este retroceso se explica por el abrupto descenso de la demanda de material para la construcción, un sector que atraviesa sus peores momentos en mucho tiempo.
¿El empleo? Los datos oficiales del paro son el sustrato que queda tras filtrar todos los elementos negativos que están coincidiendo en la Isla hace un año. Las cifras son demoledoras y han dejado atrás aquella percepción de que en la Isla tan sólo existía un desempleo de carácter "estructural". Esta etiqueta quizás fuera válida en el pasado, pero no se adhiere a una realidad insular en la que ya se contabilizan más de 17.000 personas en busca de empleo, frente a los poco más de diez mil a la misma altura del ejercicio anterior.
La creación de empresas se ha estancado y, lo que es peor, cada vez son más los que echan el cierre. Es un fenómeno que afecta de lleno al comercio. Según un reciente informe elaborado por el Centro de Datos del Cabildo de Lanzarote, la superficie comercial ha pasado de ocupar 260.000 metros en enero de este año a 253.000 en junio. Es la primera bajada que se produce en años. Llama la atención el hecho de que 2008 arrancó con 207.000 metros, es decir, que ese año se incorporaron 53.000 nuevos metros de superficie de venta de distintos productos. Pero eran otros tiempos. O lo parecían. Ya ni eso.