GREGORIO CABRERA
El viticultor, la base de la pirámide del sector del vino y de paisajes tan espectaculares y únicos en el mundo como el de La Geria, vive tiempos marcados por el desánimo, la incertidumbre y el enfado. Estos son los tres sentimientos que flotaron en la noche del pasado viernes en el Centro Sociocultural de Tao, donde tuvo lugar un encuentro de la Asociación de Viticultores y Bodegas Artesanales (Avibal), con la presencia de alrededor de doscientas personas. Entre otras iniciativas, se acordó expresar el malestar por el descenso del precio mínimo recomendado por kilo de uva adquirido, establecido por el Consejo Regulador de la Denominación de Origen en un euro, cifra que consideran escasa.
El presidente de Avibal, Alberto López-Peláez Fernández, asegura que el Consejo Regulador "no ha ofrecido ninguna argumentación para justificar este precio" y apunta que el año pasado se pagó una media de 1,20 euros. "Algunas bodegas pagaron a 1,10 y otras a 1,30 euros, pero si se les fija un mínimo por debajo de eso es fácil suponer lo que va a suceder", aventuró. "Nos parece un precio realmente bajo y el viticultor entiende perfectamente este lenguaje", agregó.
Cuestión aparte les merece el hecho de que "cientos" de agricultores de los 1.700 que están censados en Lanzarote todavía estén pendientes de que se les pague la uva del año pasado e incluso de vendimias anteriores, lo cual, según Avibal, demuestra que el pilar básico del sector del vino no está siendo precisamente mimado. En cualquier caso, la asociación reclamará formalmente y por escrito la próxima semana al Cabildo de Lanzarote que adquiera la totalidad del excedente que no sea asumido por las bodegas. La consejera del área, Lourdes Bernal, ha asegurado esta semana que habrá ayudas directas para los viticultores que no logren vender su cosecha a las bodegas.