Gregorio Cabrera
El arte se filtra de nuevo por las antiquísimas piedras del Convento de Santo Domingo de Teguise, uno de los corazones artísticos que laten con mayor fuerza en Lanzarote desde hace ya muchos años. En esta ocasión son los artistas Gabriel Ortuño (Las Palmas de Gran Canaria, 1961), Eduardo Manrique (Arrecife, 1959) y Alfredo García Escribano (Madrid, 1961) los que han dado aliento y vida a una muestra conjunta de pintura y escultura. La exposición quedó inaugurada el pasado jueves por la noche y permanecerá abierta al público hasta el siete de septiembre.
Alfredo García Escribano, de formación autodidacta, vive desde hace cinco años en Lanzarote, donde trabaja en su propia empresa de diseño gráfico. Su trabajo destaca por el uso de objetos funcionales del entorno más cotidiano. Eduardo Manrique se define a sí mismo y a su obra: "Necesito que el proceso creativo me estimule. Puedo decir que cuando hago un cuadro quiero que la obra revierta en mí". Por último, el pintor Gabriel Ortuño destaca porque en sus creaciones "no hay afuera ni adentro" y porque queda abolida toda frontera.