G. C. REYES
Un bicho de esos te echa una de sus miradas atravesadas y te sientes el ser más despreciado del mundo. No se puede ser más altivo, chuleta y socarrón. Mueven sus bembas constantemente. Parece que estuvieran mascando chicle sin cesar y que rumiaran la poco edificante intención de escupirte en cualquier momento como esos antiguos mataíllos, los de la chaqueta de cuero cruzada de cremalleras imposibles y de bolsillos falsos. Así son los dromedarios. Criaturas...
"Tuche, tuche", le decían los mandadores para que echaran su cuerpo a tierra al lado de las parras. Varios de estos increíbles animales participaron ayer en la octava edición de la vendimia tradicional que organiza Bodegas La Geria con motivo de la celebración de las fiestas de La Caridad, en el corazón vitivinícola de Lanzarote. Decenas de personas siguieron de cerca las bamboleantes y retadoras evoluciones de estos bichos. Las uvas que cargaron los camellos fueron trasladadas hasta el lagar, donde todo aquel que lo quiso participó en una pisada a la antigua usanza. Auténtico mosto de pata.