D. RIVERO
Lanzarote aún huele a fuego y lava, arde y quema". El párroco Miguel Antonio Lantigua Barrera fue el encargado anoche de leer en el santuario de Mancha Blanca (Tinajo) el pregón de las fiestas en honor a Nuestra Señora de Los Dolores, patrona de Lanzarote. El que fuera sacerdote de Tinajo entre los años 1974 y 1980 habló de historia, sentimiento y del papel que en la actualidad tienen que jugar los hombres para alcanzar una sociedad más justa.
"Pero la devoción a la Virgen de los Dolores no es sólo en los días de fiesta. Está impregnada en el alma de conejeros y foráneos", señaló Lantigua Barrera. El también hijo adoptivo de Tinajo no dudó en admirar y valorar "que en una sociedad secularizada, que intenta ahogar todo sentimiento religioso, no se ha apagado el fervor, el agradecimiento y el cariño a Nuestra Señora de Los Dolores. Mancha Blanca, cada día del año, sigue siendo lugar de encuentro, de súplica y agradecimientos. Son estas personas las que siguen manteniendo viva la antorcha del agradecimiento y de la promesa hecha por nuestros antepasados a la Virgen".
El pregonero recordó también los volcanes que en la actualidad destruyen parte de la sociedad conejera". ¿No es acaso fuego y volcán la droga que quema la vida de tantos adolescentes y jóvenes? ¿No arde en nuestra isla la realidad económica, laboral y política? ¿Acaso no es tierra quemada la realidad de muchas familias desestructuradas, de niños marcados por una educación sin criterios y sin valores?".
Lantigua Barrera evocó la esperanza y la ilusión por un mundo mejor. "Necesitamos recordar que nuestra fe y devoción a la Virgen también nos hace una llamada al compromiso de apagar todo volcán que destruya a la persona humana. El mejor camino para humanizar nuestro mundo es conocer y amar a Jesucristo. Hacen falta hombres y mujeres que tengan hoy la valentía, como hicieron nuestros antepasados, de clavar una cruz, no de madera ni en tierra quemada, sino de fe, de justicia, de lealtad en el corazón y la vida de todo lanzaroteño".