GREGORIO CABRERA / ARRECIFE (LANZAROTE)
En septiembre, y esto siempre es raro pese a ser un mes de bonanza, apenas ha soplado viento en Lanzarote. Pero los temporales políticos e institucionales han sido permanentes. Ayer se vivió otro episodio de estas turbulencias insulares con la decisión de la Fundación César Manrique (FCM) de comunicar su renuncia a su puesto dentro del consejo de administración de la entidad pública empresarial local Centros de Arte, Cultura y Turismo del Cabildo, cuya creación se debe en buena medida al propio César.
La institución entró a formar parte de este órgano en el año 2006 a propuesta del catedrático de Economía Antonio González Viéitez, autor del diagnóstico encargado por la corporación insular para procurar resolver el conflicto laboral planteado en aquel momento dentro de los centros.
La FCM, en un comunicado difundido ayer, sustenta su abandono en "las tensiones ajenas a los estrictos intereses de gestión de los Centros a las que ha sido y está siendo sometido su órgano de gobierno por parte de los partidos políticos".
Finalmente, se aprobaron varias peticiones de CC, como la rescisión del contrato de arrendamiento de la sala de exposiciones Los Aljibes, el inicio del proceso selectivo para contratar un gerente y que cualquier gasto de contratación requiera de la autorización expresa del consejo de administración.
El consejero de los centros turísticos, Carlos Espino, a su vez secretario insular del PSC, no sólo mostró su "respeto" por el paso de la FCM, sino que también dijo que es "comprensible", achacando la politización del consejo de administración a la actitud de la oposición, "que ha convertido el órgano en una extensión de un pleno del Cabildo". Acusó a CC y PP de "cínicos" por lamentar ahora la marcha de la FCM.