GREGORIO CABRERA
"Ésta soy yo". Aminatu Haidar, la reconocida activista saharaui deportada el pasado sábado por Marruecos desde El Aaiún, señala con el dedo la esquina de una revista en la que aparece retratada en 2005. Su rostro es el mapa del dolor y la barbarie tras una paliza propinada, según su testimonio, por agentes marroquíes. En el vértice opuesto aparece otro activista aparentemente rociado con ácido. Su voz emerge más débil después de dos días completos en huelga de hambre en la terminal de salidas en el Aeropuerto de Lanzarote y sustentándose tan sólo a base de agua y azúcar.
Pero su firmeza no ha retrocedido un solo milímetro. Ayer pidió pernoctar dentro de las instalaciones aeroportuarias, pues ahora duerme al raso entre la medianoche y las seis de la mañana. "Aunque haya formalidades, deben ser humanitarios y dejarme dormir dentro, al menos a mí. Estoy en huelga de hambre y estoy muy débil", dijo.
Por ahora permanece atrapada en una maraña administrativa que por un lado le permite permanecer en España al disponer de una tarjeta de residencia concedida hace años para ser tratada de sus problemas de salud y, por otro, la impide regresar a la ciudad de El Aaiún al carecer de pasaporte.
En su opinión, su situación se debe a un acuerdo previo entre los gobiernos español y marroquí. "Nunca pensé que España pudiera hacer algo así", insistió ayer con su hilo de voz. Ella, pese a todo, conserva la esperanza de que se busque una fórmula que le permita tomar el avión de TopFly que sale con destino a la capital del Sahara Occidental el próximo sábado por la tarde. Por el momento no ha procedido ni tan siquiera a comprar el billete. Igualmente, nadie de la administración española se ha puesto en contacto con ella.
Ayer recibió una notificación del juzgado número ocho de Arrecife en la que se le cita a las tres de la tarde para declarar por supuesta alteración del orden público, aunque no la firmó. En principio, está previsto que no acuda a declarar a partir de un certificado médico. Miembros de la comunidad saharaui en Lanzarote apuntaron que la citación parte de una denuncia de la dirección del Aeropuerto, aunque AENA matizó que se ha limitado a dar parte de la necesidad de desalojar la terminal entre las 00.00 y las 06.00 horas.