D. RIVERO
El ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, no logró convencer ayer a la activista saharaui Aminetu Haidar para que desistiera de su huelga de hambre, que comenzó el pasado 15 de noviembre en la terminal de salidas nacionales e internacionales del aeropuerto de Lanzarote. Moratinos y Haidar mantuvieron al mediodía de ayer una conversación telefónica con la que se pretendía poner fin a la radical protesta que mantiene la Ghandi del Sahara después de que fuera expulsada de El Aaiún por el gobierno de Marruecos.
Desde Bruselas, el ministro español dijo ayer que el Gobierno le había ofrecido a la activista saharaui la nacionalidad española, oferta esta que según la abogada de Aminetu, Inés Miranda, no se ha producido por ningún cauce oficial ni durante la conversación telefónica. Sin embargo, desde el Ministerio de Exteriores se ha anunciado que el jefe de gabinete de Moratinos, Agustín Santos, se desplazará hoy a Lanzarote para tratar con la activista las ventajas e inconvenientes de las tres posibilidades que se le han ofrecido: solicitar un nuevo pasaporte marroquí, concederle el estatuto de refugiada en España y la obtención de la nacionalidad española.
Según la abogada de Aminatu, el ministro español le mostró su preocupación por el estado de salud de Haidar y "su admiración por el valor y la entereza en defender su posicionamiento", al mismo tiempo que le explicó "la preocupación" que tanto él como el gobierno de España tienen por la salud de la activista en esta huelga de hambre.
La abogada, que habló en nombre de Aminatu "porque su estado de salud y debilidad en el que se encuentra no se lo permite", aseguró que Aminatu le expresó al ministro "su indignación por el mal trato" que el gobierno español le había dado desde que fue expulsada de Marruecos.
Moratinos volvió a insistir ayer en que "desde el primer momento ha sido acogida y se le han respetado todos sus derechos", y recordó que el Gobierno está buscando las soluciones legales que le permitan regresar a su país. El ministro insistió en que este Gobierno, "a diferencia de otros", trabaja para lograr "una solución justa y definitiva" a la cuestión del Sahara Occidental, para lo cual trata de "buscar puentes y diálogo entre Marruecos y el Frente Polisario".
Una conversación en francés que Aminatu mantuvo desde un pequeño cuar-to de la enfermería de la terminal, junto a su abogada, y en presencia también del médico que la asiste. El ministro habló desde Bruselas, donde se encontraba para asistir a una reunión entre la Unión Europa y Cuba.
Por su parte, la Unión Progresista de Fiscales se sumó a las tesis del Consejo General de la Abogacía y pide al Gobierno que adopte las medidas necesarias para restituir a Aminatu en su derecho a la libre circulación, antes de que su situación sea "más grave" a raíz de la huelga de hambre. A su parecer, la "injustificada restricción" del derecho a la libre circulación no resulta "admisible" en un Estado de Derecho, sin que se comprendan los motivos del proceder de las autoridades españolas, que "desde luego no son jurídicos".