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GREGORIO CABRERA / ARRECIFE A los vecinos de Yaiza les han felicitado la Navidad y les han deseado un próspero 2010 dos alcaldes. A principios de diciembre, se coló por debajo de la puerta de sus casas una postal con una dedicatoria de Gladys Acuña (PIL), pocos días antes de que una moción de censura la desalojara de su asiento. Hace poco les llegó otro díptico remitido por el nuevo grupo de gobierno, encabezado por Ángel Domínguez, del PNL. Los residentes del municipio sureño no saben si el Ayuntamiento tendrá dinero el próximo mes para pagar el servicio de recogida de basura o a los empleados públicos, pero no le han faltado buenos deseos y halagüeñas palabras.
El derroche de parabienes para los habitantes de Yaiza es una consecuencia más de un año marcado -de nuevo- por la inestabilidad política y las mociones de censura, que se cuentan desplegando todos los dedos de la mano: en el Cabildo y los ayuntamientos de Arrecife, Teguise y, por duplicado, Yaiza. Cuatro de ellas han sido consecuencia directa de la rotura del pacto de gobierno entre PSOE y PIL a raíz de que se destapara el maloliente pozo sin fondo aparente de la Operación Unión contra la corrupción, que dejó un reguero de instituciones en precario una vez que los socialistas decidieron virarle la cara a los insularistas, con quienes han constituido duraderos reinos de taifas en Cabildo y ayuntamientos de la Isla durante las dos últimas décadas.
El alambique se retuerce especialmente en Yaiza. Con gesto serio, José Francisco Reyes (PNL) entrega el bastón de mano a Gladys Acuña. Es la tibia mañana del cinco de febrero. Acaba de prosperar una moción de censura respaldada por PIL y CC. Los nuevos dos timoneles de la corporación local, la alcaldesa y el que será primer teniente de alcalde y responsable de Hacienda y Urbanismo, el nacionalista Leonardo Rodríguez, se funden en un abrazo. Una fotografía de ambos con la sonrisa de patilla a patilla es la imagen del día. Son jóvenes, son abogados, son mascarones de proa de sus partidos. Parecen el futuro, pero no tardarán en protagonizar una historia con rancio sabor a pasado...
"No es fácil gobernar con un partido que jalea la corrupción". Entre las paredes de un restaurante, el 16 de junio, Leonardo Rodríguez da las razones por las cuales CC ha decidido abandonar el grupo de gobierno y dejar al PIL en minoría, dos semanas después de la Operación Unión y de la detención de Dimas Martín y dos concejales del PIL en Arrecife, entre otros miembros de la formación. El pasado 11 de diciembre, los votos de los concejales de CC y PNL le dieron la alcaldía a Ángel Domínguez de Coalición. El documento presentado ante el registro municipal fue firmado también por la edil socialista, que en el pleno se abstuvo argumentando que su voto no era ya necesario. La sombra de la supuesta corrupción en este ayuntamiento y queda de manifiesto en la detención y encarcelamiento preventivo de Reyes el 30 de septiembre por una presunta trama de blanqueo de dinero y por su imputación en la Operación Unión, sumario donde también aparecen como acusados Acuña y Rodríguez.
Pero el juego de la sillita comenzó a finales de mayo, cuando el PSOE anunció su divorcio con el PIL, hecho que dejó en minoría al Cabildo y a los ayuntamientos de Arrecife, Teguise, Tías y San Bartolomé. Desde el principio, los socialistas proclamaron su intención de barrer al PIL de todas las instituciones a la menor oportunidad que tuviera. E incluso al precio de dejarse pelos en la gatera, como se demostró en Teguise. En este ayuntamiento, el PSOE se tragó el sapo de aupar a la alcaldía de Juan Pedro Hernández (CC), imputado en una causa abierta en el juzgado número dos de Arrecife por prevaricación, cohecho, tráfico de influencias y blanqueo de capitales a raíz de una denuncia del secretario insular de los socialistas, Carlos Espino. El proceso se centra en la presunta concesión irregular de licencias. En el reparto de áreas tras la moción que el 29 de agosto arrebató el poder el pasado a José Dimas, hijo del líder histórico del PIL, Hernández asumió también el área de Urbanismo.
CADENA ROTA. El acuerdo en Teguise entre CC y PSOE parecía llamado a ser el primer eslabón de una cadena de mociones de censura de ambos partidos. Pero el vínculo se rompió, en parte por las reticencias de un sector dominante de Coalición a navegar junto a los socialistas. El golpe de timón de los nacionalistas quedó patente con su pacto con PIL, PNL y PP para arrebatar el Cabildo a los de Espino, hecho que se consumó el 17 de octubre. Y esta cadena sí tenía más eslabones.
La nube tóxica de la supuesta corrupción envenenó el aire del salón de plenos del Ayuntamiento de Arrecife el 21 de diciembre, cuando Cándido Reguera, del PP, se convirtió en el primer alcalde popular de la capital con el respaldo también de PIL y PNL. Tres de los concejales que alzaron la mano cuando oyeron su nombre están imputados en la Operación Unión. Dos de ellos, Ubaldo Becerra y José Miguel Rodríguez, ambos del PIL, han reconocido en sus declaraciones el cobro de comisiones. Joel Delgado (PP) está acusado de tráfico de influencias.
La corrupción y otras inquinas han alimentado este año al monstruo de la inestabilidad, un fenómeno estable en Lanzarote.
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