G. CABRERA/A. FERNÁNDEZ
Lanzarote cerró el día de ayer masticando las noticias que llegaban de Gran Canaria y el resto de las islas más occidentales sobre los efectos de las lluvias y a la espera de comprobar hasta qué punto se iban a concretar unas previsiones meteorológicas que advertían de la posibilidad de fuertes chubascos entre las seis de la mañana de hoy y las seis de la tarde, lo cual elevó la alerta del nivel amarillo al naranja. Se velaban armas, por si acaso. El responsable del Centro Coordinador de Emergencias y Seguridad (Cecoes), Esteban García, explicó pasadas las ocho de la tarde que se había dado aviso a todas las agrupaciones de protección civil y a los bomberos. Estos últimos tenían previsto mantener un retén de emergencia para intervenir en caso de que la situación así lo requiriese después de que se confirmara que el temporal que azota Canarias había virado hacia el este, poniendo rumbo hacia Fuerteventura y Lanzarote, donde se preveían precipitaciones de hasta treinta litros por metro cuadrado y también fuertes vientos.
La noticia sobre la que se podía avecinar llegó al final de una jornada que estuvo marcada por la calma en Lanzarote, con apenas unos chubascos durante la mañana que fueron una continuación de la repentina y no excesivamente prolongada tromba de agua caída durante la madrugada, un hecho que dio lugar a siete servicios de los bomberos para prestar su ayuda en inundaciones en locales y viviendas de Arrecife y Playa Blanca, en el municipio de Yaiza. Otro hecho destacable es que se tuvieron que cerrar por filtraciones de agua dos aulas en el colegio público Nieves Toledo y otras dos en La Destila, ambos situados en Arrecife.