D. RIVERO - ARRECIFE.
Si luchamos podemos perder, si no lo hacemos estamos perdidos. ¡Pretenden borrar la historia!" Una pancarta cuelga en la fachada de las denominadas viviendas del Berrugo, en la trasera del puerto deportivo Marina Rubicón de Playa Blanca. Esta antigua vivienda situada hace apenas una década junto a una playa de callaos se ha convertido en los últimos años en un símbolo de la resistencia de una parte de la ciudadanía conejera contra el desarrollismo urbanístico y la destrucción de la costa.
Una resistencia que será doblegada mañana viernes cuando un agente judicial proceda a la ocupación de la vivienda para entregársela a sus nuevos propietarios, la junta de compensación del plan parcial Castillo del Águila. No obstante, la familia Medina ha presentado ante la sección cuarta de la Audiencia Provincial un recurso de apelación. Un litigio por la propiedad que dura ya varias décadas.
"En esta casa nació mi madre, que ahora tiene 78 años, y seis de sus nueve hermanos y también nací yo, que tengo 57 años". Quien así habla es Juan Antonio González Medina, hijo de Lucía Medina, una de las hijas del matrimonio formado por Gabino Medina y Lucía Cáceres.
González Medina relata que estas tierras fueron heredadas por su abuelo, Gabino, de su padre, Guillermo Medina Saavedra, encontrándose en las mismas unos almacenes (que luego se convertirían en viviendas) que pertenecían a Raimundo Delgado. "Mi abuelo compró esos almacenes para destinarlos a la venta de sal que transportaba en camello desde Janubio y vendía a los barcos que pescaban en la costa de África", señala.
A principios del siglo pasado, Gabino formó una sociedad con Ginés Díaz para la construcción de unas salinas. "Mi abuelo puso el jornal y don Ginés los terrenos pero nunca fue su empleado", afirma. Sin embargo, la familia Medina reconoce que un cúmulo de circunstancias adversas les ha impedido demostrar "con papeles" la titularidad de la finca. "Nos han engañado abogados e incluso nos han robado documentación", sentencia.