ARÁNZAZU FERNÁNDEZ
El 20 de febrero de 1965 el entonces gobernador civil de la provincia de Las Palmas, Antonio Avendaño Porrúa, acompañó en su visita a Lanzarote al delegado nacional de Educación Física y Deportes de la época, Antonio Elola Olaso. Durante su estancia en Arrecife recibieron a una comisión compuesta por cuatro jóvenes en representación de los clubes deportivos de la Isla.
Aureliano Montero Gabarrón, Tomás López Monzón, Ginés Pérez Curbelo y Francisco Hernández Corujo (conocido como Agustín) plantearon a los miembros del Gobierno del Régimen la imperiosa necesidad de que Arrecife contara con un recinto para la práctica deportiva, dada la creciente inquietud de los lanzaroteños por distintas disciplinas, entre ellas el fútbol y el baloncesto.
A ese cuarteto de 'luchadores' se unió en la brega el periodista Agustín Acosta Cruz. Ese grupo que reclamaba el derecho de la población a contar con unas canchas deportivas fue conocido como los Cinco magníficos. El consistorio capitalino y el Cabildo Insular habían rechazado su petición, pero Avendaño Porrúa no les defraudó. Se encargó de gestionar ante la Mancomunidad de Cabildos y las autoridades franquistas la consecusión del dinero (192.472 pesetas) para ejecutar la obra.
Esa gesta se vio culminada tres años después, en 1968, cuando se inauguró el Complejo Polideportivo Avendaño Porrúa con la construcción de la primera fase del estadio, que alberga el actual campo de fútbol. Ayer, el Cabildo rindió homenaje en la Ciudad Deportiva con el descubrimiento de una placa, a Los cinco magníficos, tres de ellos ya fallecidos (Aureliano Montero, Francisco Hernández y Agustín Acosta) y también a Avendaño Porrúa, que a sus 94 años se trasladó a la Isla desde Santander, donde reside, para asistir al acto.
Junto al ex gobernador civil se encontraban Ginés Pérez y dos hijos de Tomás López, Miguel Ángel y Rodrigo, ya que su padre vive en Miami y no pudo asistir a tan emotiva cita. Ambos dijeron estar "bastante emocionados" al recordar "la firmeza" con la que su progenitor se tomó la lucha por conseguir las instalaciones. "Nuestro padre dedicó mucho tiempo de su vida a esto y se merece este reconocimiento, al igual que las personas que apostaron por el proyecto".
Techi Acosta, hija de Agustín Acosta, dijo que "es un gran honor" este recuerdo a su padre, justo cuando está a punto de cumplirse un año de su pérdida. "Él y el resto del grupo pusieron mucho afán en conseguir las instalaciones, un objetivo que hicieron como algo suyo".
En abril de 2005 el pleno del Cabildo aprobaba reconocer la labor de los impulsores de la Ciudad Deportiva, acuerdo que no se ha materializado hasta cinco años después, y de forma parcial. También se respaldó dar el nombre de cada uno de los promotores a sendas canchas, recordó Aureliano Montero hijo.
"Mi marido quería disfrutar este reconocimiento en vida pero no le llegó", lamentó la viuda de Francisco Hernández, María de la Cruz López.