D. RIVERO
Arrecife se resiste a perder su memoria marinera. La procesión marítima de la Virgen del Carmen volvió a recordar ayer que Lanzarote era la isla del pescado. Pero los tiempos ya son otros y el mar apenas da trabajo a unos cientos de familias en toda la isla. Suenan la música, los aplausos, los voladores y los vítores en honor a la patrona de los marineros.
Puri Navarro y Loli Hernández son dos orgullosas hijas de marineros de Arrecife. Embarcadas en el atunero Izar Alde, que este año ha tenido el honor de pasear a la Virgen por el litoral capitalino, hablan del pasado. De cuando Arrecife vivía de la pesca. "Pero ahora el que nos da de comer es el turismo", aseguran mientras sus manos aprietan unos pequeños ramos de flores que tirarán al mar en recuerdo de sus seres queridos que ya no están entre ellas.
Manuel Teijido es el patrón del Izar Alde, uno de los seis atuneros que se han salvado del desguace. Cuando termine la procesión marítima volverá a la mar. Primero a coger carnada y luego al banco pesquero de Concepción, a unas 70 millas de Lanzarote, persiguiendo a esas escurridizas manchas de atunes. "La temporada va regular", señala Manuel, que también habla de los buenos tiempos de la pesca.
Otros recuerdan cuando la Virgen del Carmen salía desde la iglesia de San Ginés (ahora lo hace desde la parroquia de Valterra) y en el muelle de Naos no cabía ni un anzuelo. "¡Viva la Virgen del Carmen!", ¡Viva la estrella de los marineros!" La pesca apenas será un recuerdo, pero la devoción sigue intacta.