D. RIVERO
La Federación de Sindicatos Aeronáuticos Independientes (FSAI), que agrupa a técnicos e ingenieros que trabajan en el sector aéreo dentro de AENA y Navegación Aérea, denunció ayer que una nueva avería del sistema de radioayuda de navegación del aeropuerto de Lanzarote que tuvo lugar el pasado 22 de julio provocó que varios pilotos tuvieran que tomar "decisiones comprometidas" para salir del aeropuerto con un viento de cola que superaba los 15 nudos, unos 30 kilómetros por hora.
Una versión que para los responsables de AENA "no se ajusta a la verdad, dado que todas las operaciones que se realizaron ese día en el aeropuerto de Lanzarote contaron con las máximas garantías de seguridad". De hecho, el portavoz de Comunicación de AENA, Alberto Martín, afirma que precisamente los retrasos que se produjeron se debieron a que los pilotos decidieron no despegar por no estar operativo este sistema de ayuda.
Una nueva avería del sistema de ayuda para el despegue y aterrizaje de aviones provocó el colapso de la terminal lanzaroteña al quedar retenidas en la pista durante varias horas al menos una decena de aeronaves. Un incidente que afectó a unos 1.500 pasajeros que tuvieron que esperar a que se solventaran los problemas técnicos.
El coordinador general de FSAI, Alexis García, señala que desde finales de 2009 se pusieron en conocimiento de AENA los problemas que se podrían originar en el aeropuerto de Lanzarote por no tener un VOR de repuesto para evitar el cierre de la terminal en caso de avería. "La mala gestión de AENA es la que ha provocado esta situación", señala.
AENA asegura que la presencia el día del incidente en Lanzarote de un técnico de la empresa que chequea estos dispositivos permitió que el VOR se reparara antes del ocaso del sol, "lo que permitió que no se cerrara el aeropuerto". AENA insiste en que tras el cierre operativo del aeropuerto (que tiene lugar todas las noches en torno a la una de la madrugada) se volvió a revisar el VOR para comprobar que ya no presentaba ningún tipo de fallo. Desde AENA se reconoce que hubo retrasos, aunque afirma que algunos de los aviones afectados ya habían llegado a la Isla fuera de su horario previsto por los retrasos acumulados en otros aeropuertos.